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A pesar de que el eclipse en Nicaragua solo fue del 30%, el país completo vivió la fiebre astronómica a lo ancho y largo del territorio. Miles de personas se reunían en puntos de observación públicos, universidades o escuelas para disfrutar de forma segura de este fenómeno natural que se repetirá hasta en seis años en nuestra región, en 2023. 

El científico Jaime Íncer dijo que este eclipse no tiene precedentes en Nicaragua por la cantidad de personas que mostrarón interés y por el número de grupos que se organizaron para verlo.

Mientras en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y el colegio Pierre y Marie Curie, cientos de estudiantes vieron el eclipse parcial a través de telescopios con filtros especiales, gafas adaptadas y pantallas gigantes. La Luna comenzó a tapar al Sol a las 11:52 a.m., y a las 1:08 p.m., el 30% del astro quedó opacado. 

Martha Zamora, directora del colegio Pierre y Marie Curie, dijo que por lo menos 500 estudiantes participaron en la observación del eclipse parcial del sol. Niños y adolescentes hicieron cajas de observación como proyectos de clases. Esto les permitió ver el eclipse de forma segura a través de una proyección. 

También pudieron observar el eclipse a través de telescopios especiales, con los cuales los padres de familia fotografiaban el fenómeno. Por su parte, el físico Humberto García del Observatorio Astronómico de la Unan-Managua, destacó que la asistencia de alumnos de esta universidad rebasó las expectativas y, a pesar que había proyección en directo por medio de una pantalla gigante, faltaron gafas especiales para que los estudiantes lo vieran desde afuera del auditorio. Así mismo, la fila para verlo a través del telescopio fue extensa.

Julio Vannini, presidente de la Asociación Nicaragüense de Astrónomos Aficionados (Anasa), indicó que entre todos los puntos de observación organizados en distintos sitios del país asistieron más de 2,000 personas. 

“Afortunadamente la gente siguió las indicaciones de seguridad para ver el eclipse. Esto fue como una clase de preparación para el eclipse anular de 2023 (en Centroamérica)”, declaró Vannini.

Así se vivió el oscurecimiento del Sol en los departamentos

Espectáculo. Muchos estelianos usaron el reflejo en recipientes con agua para ver el eclipse, pese a las recomendaciones médicas, aunque ciudadanos como Eusebio Centeno, Eladio Rizo y Natalia Hernández evitaron salir de sus casas en el intervalo de la una a las dos de la tarde.

En León, decenas de personas apreciaron el firmamento con lentes especiales y tres telescopios de alto alcance, que fueron instalados por la Asociación de Astrónomos Aficionados (Asafile), en la plaza central Juan José Quezada.

Frania López afirmó que “es la primera oportunidad que tengo de observar algo tan maravilloso y que muy pocas se ve, quizás no lo vamos a ver como en otros países pero vamos a tener la oportunidad de ver un 30% del fenómeno”, expresó.

También en Diriamba se reunieron unas 200 personas en la biblioteca Semillas, en coordinación con la  Asociación Nicaragüense de Aficionados de Astronomía. Según Mynor Cordón, encargado del centro, recibieron 15 anteojos especiales de parte de los astrónomos.

Además de los lentes especiales, los organizadores del evento, improvisaron artefactos hechos a base de cartón y vidrio para soldar, los cuales tienen que ser de un calibre de 14 milímetros de grueso.

Por su parte, la estudiante de secundaria Melisa Álvarez indicó que tuvo que viajar desde Jinotepe hacia Diriamba, para lograr logra ver el eclipse con los anteojos especiales.

“Es primera vez que veo un eclipse, es maravilloso, un espectáculo único y con los lentes especiales se logra ver bien claro y así tengo protegido mis ojos, estuvo muy buena la actividad y la charla donde nos explicaron el proceso de un eclipse y aclararon muchas dudas que teníamos los ciudadanos, muchas de ellas son mitos y creencias”, expresó la estudiante.