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Seis años atrás le consultaron qué muerte célebre, de algún personaje real o de ficción, le gustaría tener. No se sabe cuánto demoró en responder esa pregunta, pero Ulises Juárez Polanco, escritor nicaragüense y uno de los mayores promotores de la literatura de su generación, evocó a Luis Buñuel para responder parte del cuestionario que fue publicado en Letras Libres bajo el título “20 preguntas a Ulises Juárez Polanco”. 

“A sus ochenta y dos años decía que después de morir le gustaría resucitar de entre los muertos al menos una vez cada diez años, compraría los periódicos, regresaría al cementerio para informarse sobre las catástrofes más recientes del mundo y finalmente volvería a dormirse contento en el refugio tranquilizador de su tumba. Esto lo rescata Elias Canetti en su ‘Libro de los muertos’. Yo haría dos o tres paradas antes, visitaría a algunos amigos, haría dos o tres travesuras y esperaría feliz la siguiente visita diez años después”, contestó.

“Si este es su último aliento, ¿cuáles son sus últimas palabras?”, fue la siguiente pregunta. “Apaguen las luces al salir”, agregó el escritor, quien murió ayer a los 33 años.

Ulises Juárez Polanco fue uno de los mayores promotores de la literatura de su generación. Fue miembro de la revista Literatosis y fundó junto a Francisco Ruiz Udiel la editorial Leteo, donde publicaron Misael Duarte, Víctor Ruiz y Berman Bans, entre otros. 

Trabajó con Sergio Ramírez en la revista centroamericana Carátula y la revista nicaragüense “El Hilo Azul”, ambas literarias, en las que abrió espacios a sus colegas contemporáneos y a otros más jóvenes. También creó Centroamérica Cuenta con Sergio Ramírez y siempre estuvo pendiente de que participaran las jóvenes generaciones de escritores. 

Su constante trabajo para dar a conocer la nueva literatura nicaragüense estuvo libre de prejuicios y fue abierta a distintos grupos. Su muerte súbita abre un vacío en la gestión cultural. Pero además Juárez Polanco escribía cuentos, publicó “Siempre llueve a mitad de la película” (2008), “Las flores olvidadas” (2009), “Los días felices” (2011) y “La felicidad nos dejó cicatrices”, y dejó una novela en proceso. 

Creó y promovió, trabajó en su obra y publicó la de otros. Unificó en su quehacer la solitaria labor del escritor y la colectiva del promotor cultural. Sus actos y obras dan testimonio de su firme creencia en la cultura como un estilo de vida, donde la imaginación y el conocimiento dignifican la vida. 

Se conoció de manera preliminar que la causa de su muerte fue un aneurisma. Fue velado desde ayer en Sierras de Paz y será enterrado hoy. Su familia ha pedido que no se entreguen ofrendas florales, y que en cambio se den donaciones a Conanca. 

Siempre entusiasta y comprometido con cada responsabilidad adquirida, Juárez Polanco sostuvo una estrecha relación con los periodistas culturales que le acompañaron en la promoción de muchos de sus proyectos. 

El último ejercicio periodístico que realizó con El Nuevo Diario fue una entrevista en la sección “De la A a la Z”, en la que dijo que la biblioteca es “un lugar donde todo es posible”.

Sus cuentos fueron incluidos  en varias compilaciones, representó a Nicaragua en diversas actividades culturales, sin embargo dejó una tarea pendiente: no pudo concluir la novela  que trabajó en su estancia en Roma gracias a que fue el primer centroamericano en ganar la beca Valle-Inclán para literatura, la que le permitió  radicar en la Academia de España en Roma, para escribir una novela sobre Ulises.

Duelo entre los escritores

“Ulises fue un colaborador íntimo para mí y puedo decir que su muerte vino a truncar una promesa literaria de Nicaragua, apenas tenía 33 años y estaba en proceso de escribir una novela que estoy seguro sería una gran revelación. Él fue seleccionado como uno de los 25 secretos mejor guardados de la literatura latinoamericana por la Feria del Libro de Guadalajara”, dijo el escritor Sergio Ramírez, su mentor.

En su cuenta de Facebook Ramírez escribió: “Lamento profundamente la muerte inesperada de mi amigo y colaborador Ulises Juárez Polanco, brillante joven escritor y con quien creamos Centroamérica Cuenta, y las revistas Carátula y el Hilo Azul. Es una inmensa pérdida para nuestra cultura y nuestras letras. Mi cariño y solidaridad para Marjorie, su compañera, y para sus padres”. 

 “Él se fue a Roma para escribir una novela porque obtuvo una beca importante, allá estuvo dedicado a escribir. La última vez que hablamos me dijo que había renunciado a su trabajo en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra porque aunque le gustaba le quedaba poco tiempo para escribir. También me comentó que había aceptado un trabajo administrativo con el que pensaba tendría más tiempo para crear”, reveló vía telefónica. 

El 2 de agosto de 2017 Juárez Polanco envió un correo en el que anunciaba que ya no laboraría más como director del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra y anunciaba como su sucesor al también escritor José Adiak Montoya, quien se mostró consternado tras conocer del deceso del escritor capitalino.

“Ulises Juárez Polanco fue para mí primordialmente un amigo que usaba la amistad como trampolín para promover la literatura y la cultura, siempre nos abrió las puertas. Con Ulises podías hacer tanta cosas, desde sentarse a platicar sobre un libro hasta hacer un libro en Leteo. Su valor como gestor deja un legado fantástico que se le agradece y un vacío que seguramente querrá que llenemos de la mejor manera”, dijo Montoya. 

Asimismo dijo que “era sincero tanto en lo personal como en lo literario, quienes lo conocieron y trataron con él fueron tocados por la luz que irradiaba siempre y que esperamos siga brillando  por mucho tiempo más”.

En la cuenta oficial de Facebook de Centroamérica Cuenta publicaron: “Con mucha tristeza compartimos la noticia del fallecimiento de nuestro amigo y fundador de Centroamérica Cuenta, Ulises Juárez Polanco. Infinitas gracias por tu aporte al encuentro de narradores y a la cultura en general. Desde Centroamérica Cuenta continuaremos trabajando para mantener tu legado y seguir contando. Extendemos nuestra solidaridad con Marjorie, la señora María Polanco, mamá de Ulises, sus familiares y amigos, al igual que la comunidad de narradores que le recordaremos siempre”.

Por su parte, la poeta Gloria Gabuardi dio a conocer que “debido a la lamentable muerte del escritor Ulises Juárez Polanco, en conjunto con el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra de Hispamer, hemos decidido postergar nuestra “Tertulia Literaria” hasta previo aviso.  Enviamos un reconfortante abrazo a la familia doliente”.

Con Daniel Rodríguez Moya realizó el documental “Me gusta la vida y me gustan los poemas”, en el que presentan los poemas escritos por niños con cáncer que participaron en los talleres impartidos por Ernesto Cardenal y Claribel Alegría.

“Querido Ulises. Me dice Marjorie, tu amada Marjorie, que no habrá flores hoy. Las flores se olvidan, ya lo escribiste. Mejor que flores, una ayuda para Conanca. Y cuánto aprendimos los dos, querido amigo, con los pequeños de La Mascota aquel julio de hace tres años. Aprendimos a amar la vida. Cuánto nos emocionó aquel poemita de Ibis Palacios, me gustan los poemas y me gusta la vida. Ahí tuvimos claro para qué sirve la literatura. Y cuánto nos sorprendimos al ver a Ernesto Cardenal, viejo cascarrabias, transformarse en la criatura más entrañable de este y cualquier otro mundo al leer los poemas de estos niños. Y hoy recuerdo aquellos días como nuestros ‘Días Felices’, que también escribiste… Que la tierra te sea leve, Ulises. Que el viaje que has emprendido de manera precipitada, te lleve hasta Ítaca. Descansa en paz, querido amigo”, escribió Rodríguez Moya en su cuenta de Facebook.

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