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Fuentes bien conectadas a las interioridades del gobierno Ortega-Murillo confiaron a END que la salida de Erick Volz, el castigo para Alemán y el convenio próximo a firmarse, pero ya concertado con la Esso, formaron parte de una sola negociación, de tan estricto secreto que ni siquiera pasó por la Secretaría del FSLN, y tuvo un escenario insospechado que tampoco fue la EmbUSA.

Las mismas fuentes revelaron que es bien sabido que en todo el andamiaje penal del Poder Judicial, no se mueve una hoja si no cuenta con el visto bueno o malo de Daniel Ortega.

A nadar en petrodólares
Mientras sigue siendo un misterio la importancia que Volz ha tenido para el gobierno de EU, a tal grado de llegar a producir hasta declaraciones del Departamento de Estado, la concesión de almacenaje y refinamiento de petróleo venezolano en Nicaragua dejará a quienes manejen todos los hilos del negocio: las ganancias adicionales de la corruptela que priva en Venezuela, los réditos entre Petronic y Albanisa, y el manejo del 50% de la factura petrolera que pasará con un crédito blandísimo a un fondo común del Banco del ALBA, cuya disposición para Nicaragua sólo podrá darse en el mejor interés del partido gobernante.

A satisfacción de EU
El alquiler y posterior venta de los tanques de la Esso a la nunca aclarada confusión Petronic-Albanisa, más el acuerdo de refinar el petróleo venezolano, según nuestras fuentes, fueron negociadas con buenas utilidades para la transnacional, y se apartó el pudor político arrancándole dos concesiones a Ortega: el encierro de Alemán y la libertad de Volz.

Nuestras fuentes comentaron, finalmente, que daba mucha pena cómo los EU, que en público tanto insisten en que Nicaragua debe avanzar hacia la despartidización de sus instituciones, entre en este tipo de arreglos que fortalecen lo contrario: el manejo dictatorial de las mismas.