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El científico y estudioso de las aves, Jeffrey McCrary, contabilizó una docena de especies de aves, la mayoría  acuáticas, durante un tour de avistamiento con turistas nacionales y extranjeros que realizó a orillas del lago Xolotlán. 

A criterio del especialista, esto indica que dicho entorno todavía funciona como un hábitat para estas especies, incluso durante el recorrido se encontraron con el hallazgo de un nido de pocoyo, un ave acuática en la costa del lago, lo que indica que hay poca influencia de humanos en la zona. 

McCrary afirmó que su propósito es demostrar que algunas partes de la costa del lago de Managua aún alberga una importante fauna, a pesar de los niveles de contaminación en ciertos puntos. La forma en que pretende evidenciar esta hipótesis es realizando tours de avistamiento sobre un punto de la costa del lago. 

Oportunidad para turismo

En el kilómetro 10 ½ de la carretera Panamericana Norte a mano izquierda, existe una entrada hacia un matadero y una comunidad que se llama La Esperanza. Desde ese punto hasta la costa del lago, donde el científico realiza el avistamiento de aves, hay tres kilómetros. 

Llegar a esa costa es difícil, ya que en el invierno hay pegones. Se necesita de un vehículo de doble tracción para poder ingresar. Al acercarse a la costa del lago Xolotlán, el suelo se vuelve fangoso de color, con un pasto ralo que no crece mucho. Además hay abundantes arbustos de cornígeras, una planta espinosa. Asimismo, las hormigas rojas están por todos lados.  

David Bilcok es un turista irlandés que estuvo en el avistamiento de aves, aseguró que vino al país para realizar una auditoría a una empresa transnacional que opera en el país. Aprovechó un día libre para visitar esta costa del lago de Managua. 

Él es aficionado a la observación de aves y junto con McCrary, quien fue su guía, y otra turista nacional, recorrieron alrededor de un kilómetro de costa. McCrary afirmó que en otras ocasiones ha venido con otros turistas a este sitio. 

Dijo que el motivo por el que viene a este punto es que está alejado de barrios o asentamientos y porque se avistan más aves que en otro punto. 

Durante dos horas, los turistas junto con McCrary avistaron aproximadamente 12 especies de aves acuáticas que se alimentan adentro del lago o en la orilla. Estas especies fueron: paloma ala blanca, que se encuentra en la ciudad también, las garzas blancas, tricolor y azul, la garceta verde, el pocoyo, el gaviotín, la gaviota real, el pato chancho,  la garza nocturna, el jacana, el chorlito y finalmente el zanate nicaragüense o lagunero. 

McCrary explicó que esta especie existe solo en el Pacífico de Nicaragua y se diferencia del zanate común por su pico más fino, y en la hembra el color de las plumas son más grises. 

El turista irlandés aseguró que es fantástica la cantidad de aves que pudo observar y que la costa del lago Xolotlán es indicada para eso. Para Fátima Martínez, turista nacional, esta fue su primera experiencia observando aves y también fue la primera vez que estaba en esa parte del lago. “Para mí es un poco duro el terreno, pero vale la pena estar en contacto con la naturaleza de esta manera y estando tan cerca de Managua”, manifestó Martínez. Como capitalina conoce sobre el problema de contaminación del lago de Managua. “Me sorprende la cantidad de fauna que alberga el lago, esto es señal de que todavía hay esperanza para él, y que todos debemos hacer algo para que no se siga deteriorando”, expresó la turista.  

McCrary afirmó que por este tipo de tours sobre las costas del lago de Managua cobra alrededor de 35 dólares por persona. Para hacer avistamiento de aves se necesitan de binoculares, pero el experto tiene un telescopio para los turistas. 

Aves entre el plástico

En un punto sobre la costa del lago Xolotlán, entre el pasto, los turistas se encontraron con un nido de pocoyo, un ave que hace nido en el tierra y se alimenta de insectos. Para el profesor McCrary esto es señal de que en el lugar no hay mucha intervención del hombre y que el hábitat es bueno.  Cuando los turistas se acercaron más al nido, la cría y la madre salieron volando. En el pichón era evidente que aprendía a volar. A pesar de ese hallazgo, McCrary señaló que lamentablemente estas especies de aves viven entre el plástico. 

En el espacio que recorrieron había botellas plásticas y otros derivados como poroplast que llegan a este cuerpo de agua a través de cauces. Con el tiempo más cantidades de este material se acumulan en ríos, lagunas, lagos y mares. 

A pesar del plástico en las costas del lago, McCrary aseguró que es posible desarrollar turismo de avistamiento y que solo hace falta más condiciones y promoción. 

Otros lugares cercanos a la capital para observar aves están en las costas del lago en Mateare, El Crucero y Ticuantepe.