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En el año 2016, el organismo no gubernamental Save the Children invirtió en Nicaragua US$3,561,446 en programas relacionados con educación, salud y nutrición, protección y pobreza infantil, gobernabilidad en derechos de la niñez, gestión de riesgo, así como emergencia y asistencia humanitaria. Esta inversión permitió apoyar a 980,884 niñas, niños y adolescentes que viven en los departamentos de Managua, León, Matagalpa, Jinotega y las Regiones Autónomas del Caribe Norte y Sur.

Pedro Hurtado Vega, coordinador del Programa de Gobernabilidad de los Derechos  de la Niñez, manifestó que trabajan en coordinación con instituciones del Estado y organizaciones nicaragüenses desde hace 45 años. “Tomar en cuenta las opiniones de las niñas, niños y adolescentes durante la elaboración de los presupuestos públicos es esencial para garantizar la calidad de la inversión en la niñez”, expresó Hurtado, quien además es asesor regional de Save the Children. 

Los miembros de este organismo están convencidos de que el desarrollo nacional y municipal implica el cumplimiento de los derechos humanos, particularmente los que son específicos de la niñez  y la adolescencia. “Es decir, la inversión en niñez equivale a desarrollo”. También apuntan a que la niñez y adolescencia deben ser parte activa de los procesos de elaboración de presupuestos públicos y no seres pasivos de la inversión. 

Alianza

Para lograr un enfoque integral de los derechos de la niñez en los presupuestos y la toma de decisiones, Save the Children trabaja de manera directa con los gobiernos municipales de Siuna y Prinzapolka, en la Región Autónoma del Costa Caribe Norte; Tuma-La Dalia y Rancho Grande, en Matagalpa; Santa María de Pantasma en Jinotega; y San José de los Remates, en Boaco. Indirectamente también trabaja con El Cuá y San José de Bocay en Jinotega; y Rosita, en el Caribe Norte.  “Facilitamos espacios de participación para las chavalos y chavalas donde su voz, deseos y opiniones sobre sus municipios sean escuchadas. Todo esto parte de nuestra campaña global ‘Hasta el último niño y niña’”, enfatizó Hurtado. 

“Yo siento que mis derechos se cumplen, pero todavía quedan cosas por hacer. Por ejemplo, en mi municipio hace falta que inviertan en seguridad. La violencia y los problemas nos afectan a las niñas y adolescentes”, comentó Emely Alonso, de 17 años, habitante de Ciudad Sandino.

Por su parte, María Fernanda Herrera, de 16 años y originaria de Granada, indicó que para ella la inversión se traduce en mejoras a su alrededor. “Hacemos cabildos y hablamos de nuestras necesidades, pero a veces no nos escuchan”, dijo la muchacha.