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En El Zapote, comunidad del municipio de San Dionisio, los pobladores entendieron que necesitaban invertir en los bosques para mantener el agua. José Francisco Salgado, representante del Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) de esta comarca, sostiene que  han comprado 24 manzanas para detener la deforestación. El dinero lo obtienen de las mismas tarifas que pagan las personas que tienen el servicio de agua. 

“El 25% de las fuentes de recarga hídricas conservadas pertenecen a los bosques que hemos comprado. Esos ingresos estaban destinados (primero) a comprar tuberías, cementos y otros materiales, pero consideramos que era importante invertir también en bosques”, enfatizó el dirigente. 

Además de recurrir a comprar tierra para conservar los bosques, Salgado señaló que hay competencia entre el consumo de agua para animales, cultivos y personas. “Eso no se tenía contemplado en los planes de manejo de los CAPS. Es difícil cumplir el derecho humano al agua, porque no está a nuestro alcance, no hay agua”, sentenció Salgado. 

El dirigente de los Caps dijo que hay 5,000 comités a nivel nacional y que el plan a futuro para su sobrevivencia es reorganizar a las comunidades y trabajar el tema de micromedición. Ya no se están formando más comités. 

Buen invierno

El invierno de este año ha recuperado parcialmente el nivel de las fuentes de agua donde se abastecen los CAPS de algunos municipios del departamento de Jinotega y Matagalpa. 
De acuerdo con Salgado, secretario general de los CAPS de San Dionisio, en Matagalpa, gracias a las lluvias copiosas de esta temporada, se mantienen funcionando sin problemas los sistemas de agua en su comunidad. 

Ivette Morazán, directora de Water for People Nicaragua, organización que tiene proyectos de sistemas de agua comunitarios en los municipios de La Concordia y San Rafael del Norte, en Jinotega, afirmó que se han repuesto ríos, quebradas, manantiales y pozos, de donde se abastece a estos. 

No obstante, Salgado y Morazán coincidieron, durante el XI Foro Nacional de Cuencas realizado en la Universidad Centroamericana (UCA) la semana pasada, en que las lluvias de este año todavía no son suficientes, porque los pozos se profundizaron en la sequía que golpeó el país hace dos años.

Salgado afirmó que tuvieron déficit de lluvias al menos durante siete años. “En el débil invierno de esa época teníamos que racionar por lo que, aunque esté lloviendo más este año, la zonas de recargas apenas retienen agua”. 

Morazán dijo que en La Concordia son dos comunidades las que sufrieron cuando hubo sequía en el país, se necesitó llevar el agua por camiones a esta población.

Zonas de recarga destruidas

Al menos 22 sistemas de miniacueductos hay en el municipio de San Dionisio, Matagalpa, según Salgado, quien vive en la comunidad El Zapote, de 16,000 habitantes que toman agua de las montañas.  

La mayoría de sistemas de agua potable tiene miniacueductos por gravedad. Las fuentes de agua donde se abastecen son manantiales que brotan de las montañas, pero otros obtienen el líquido de pozos. 

“Hemos tenido bastantes problemas porque las zonas de recarga están destruidas en un 75%, se han hecho cafetales y potreros”, añadió el dirigente.

Por su parte, el municipio de San Rafael del Norte, en el departamento de Jinotega, tiene 23,036 habitantes repartidos en 48 comunidades. Water for People realiza proyectos de saneamiento y sistema de agua potable en este lugar. 

De acuerdo con la organización internacional, el 81% de la población de San Rafael del Norte tiene buen abastecimiento o cobertura de agua. El 15% tiene un nivel básico y 4% ninguno. Solo dos comunidades no tienen sistema de agua. 

El municipio de La Concordia, en Jinotega, también es parte del proyecto de la ONG. Aquí el 62.2% de la población tiene buena cobertura de agua, pero el 21.8% tiene un nivel básico y el 9% no tiene del todo. 

A criterio de Morazán, directora de la ONG, el trabajo de los CAPS es positivo debido a que en 2014, en San Rafael del Norte el nivel de cobertura de agua era de 27%, es decir, que el cambio ha sido de un 54%. En el caso de La Concordia, para ese mismo año dicho dato era de 33%, por lo que la cobertura de agua ha incrementado en 29% en la actualidad. 

Sin embargo, Salgado teme que el crecimiento de los sistemas de agua potable se detenga o lleguen a sus límites por el cambio del clima y la fuerte demanda. “Todo el agua que cae, aunque sea bastante, va al cauce y termina en el mar, porque ya no hay bosques. A este ritmo nunca vamos a recargar las fuentes para sustentar en verano”, sostuvo.

Agregó que a nivel nacional los CAPS tienen menos agua para más gente. En el caso de su comunidad, hace 30 años eran 90 familias, “ahora somos 195”. Además los manantiales, cuando se inició el sistema de agua hace 31 años, daban 32 galones por minuto, actualmente dan 13. Cada  año son tres las familias nuevas que se suman al sistema de agua de esta comunidad. 

Pocos comités

Morazán, por su parte, dijo que uno de los obstáculos para la sobrevivencia de los CAPS es la administración. “Water for People ha hecho proyectos de agua potable en otras comunidades, donde solo han durado seis meses por la falta de organización de la población”, dijo. 

Añadió que los municipios de La Concordia y San Rafael del Norte también han organizado CAPS junto a los gobiernos municipales. “El 7.5% de los fondos de las alcaldías de estos municipios son utilizados para su funcionamiento, eso son al menos millón y medio de córdobas en La Concordia y dos millones en San Rafael del Norte”, afirmó Morazán.