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El Consejo Nacional de Universidades (CNU) elabora una “Guía Modelo para elaborar plan de respuesta en universidades miembros”, en caso de emergencia. Este es el primer documento en su tipo para las universidades y cuando esté terminado tendrá carácter oficial, reveló el delegado de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) ante el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Armando Ugarte. 

Ugarte, que también es coordinador de la elaboración de la guía, dijo que  el objetivo es que al menos diez universidades que están participando en la construcción del documento actualicen sus planes de emergencia ante inundaciones, temblores e incendios.

Lo novedoso es que esta guía recomienda a las universidades realizar una caracterización del recinto, organizar comités de emergencia y hacer análisis sobre la valoración de riesgo y vulnerabilidad.  

En Managua, son cinco universidades las que participan en la elaboración de la guía: la Universidad Centroamericana (UCA), la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), la Universidad Nacional Agraria (UNA) y la UNI; además de las sedes de la UNAN en Estelí y León. De igual manera la Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan) y la Universidad Internacional Antonio Valdivieso (Uniav) en Rivas. 

Conocer los peligros

De acuerdo con Ugarte, la guía tiene un año de elaborarse y en este momento está en “proceso final de edición”. El borrador del documento cuenta con 36 páginas. Entre las recomendaciones que da está hacer una caracterización de la universidad, que consiste en detallar datos de la población universitaria, especificar por grupos vulnerables, dar estimación de la cantidad de edificio, detallar características topográficas e hidrográficas, equipos humanos y materiales para emergencias, como extintores o grupos de primeros auxilios, entre otros. 

La guía brinda una metodología para la interpretación del riesgo basado en la amenaza y la vulnerabilidad. El documento explica que este debe ser un proceso, repetitivo, dinámico en las universidades. 

Recomienda que a través de cuadros se valore el factor de incidencia o exposición de la comunidad universitaria ante sismo u otra amenaza. Por ejemplo, en el caso de terremotos, el cuadro permite evaluar si este fenómeno es improbable, posible, ocasional o frecuente y, según la experiencia, se da la valoración del 1 al 10. 

Igualmente, recomienda contemplar si los efectos de un terremoto en la universidad serían leves o críticos. Todo lo anterior basado en la caracterización de la universidad.  

“Prácticamente la guía es cómo se valora cada amenaza y riesgo y ver si está en equilibrio con las respuestas de emergencias: con qué personal se cuenta y qué herramientas hay disponibles para atender”, dijo Ugarte. 

Por su parte, Roberto Castro, encargado de Gestión de Riesgo de BICU, expresó que las zonas donde están ubicados los recintos de esta universidad son vulnerables a inundaciones cuando se presentan fenómenos meteorológicos. 

“Con esta nueva guía estamos insertando elementos para reducir el nivel de vulnerabilidad, qué hacer en caso de vientos fuertes o el caso de que un huracán afecte en el Pacífico”, mencionó. Los recintos de BICU están en Bluefields y Bilwi, o Puerto Cabezas, entre otros sitios en el Caribe. 

En el recinto de Bluefields con dos horas de lluvia no hay afectaciones severas en las aulas, lo que sucede es que algunos habitantes aledaños necesitan ser evacuados y las instalaciones sirven como refugios, detalló Castro.  Recordó que el huracán Félix, que afectó el Caribe en 2007, dejó serios daños en los recintos de esta universidad. “En ese año ni siquiera teníamos un plan de emergencia”, confió Castro. 

Según Ugarte, a finales de septiembre la guía será presentada ante el CNU y espera que esté aprobada en los próximos meses.