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En el balneario de Jiquilillo, en El Viejo, Chinandega, fue enterrada una ballena jorobada de 15 metros de largo que apareció en esa playa el jueves. 

El entierro se realizó por recomendaciones de la bióloga Ana Julia Vargas, delegada del Marena, para evitar la transmisión de enfermedades que se pueden propagar a través de moscas a los comunitarios del balneario de Jiquilillo.

La comisión gubernamental que viajó el jueves por la tarde a Jiquilillo, encabezada por Marvin Meléndez, responsable de gestión de riesgo de la municipalidad de El Viejo, no determinó la edad de la ballena, aunque todos coincidieron que se trataba de un animal joven.

Alan Quiroz participó del espectáculo, pues el animal flotaba entre las olas hasta que finalmente la fuerza del mar la expulsó a la arena.

“Se hizo un movimiento de tierra tres veces mayor al tamaño del cetáceo, al que se le aplicó formalina y 50 quintales de cal”, precisó Marvin Meléndez.

En la década pasada apareció una foca, luego un delfín y ahora es una ballena jorobada.

Los pescadores de Jiquilillo aseguran que esta ballena pudo sufrir de golpes por parte de los barcos pesqueros que faenan en altamar, lesión que no le permitió seguir a la manada con la que regresaba a su lugar de origen.

El pescador Pedro Escalante aseguró que también han aparecido tortugas y tiburones jóvenes.