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La nicaragüense Alejandra Narváez, una de las 800,000 personas que en Estados Unidos perderá el estatus migratorio que le otorgaba el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), recuerda en esta entrevista el momento en que llegó a Estados Unidos hace 13 años. 

Su madre, quien tuvo que migrar hacia los Estados Unidos para mejorar la situación económica de la familia, la dejó a cargo de su abuela materna cuando ella tenía 8 años. En esta entrevista reflexiona sobre su situación y acerca de lo que este país perderá al deportar a los beneficiarios de DACA.

¿Por qué saliste de Nicaragua?

Porque mi mamá me mandó a traer, yo había quedado con mi abuela y con otros primos, unos hijos de un hermano de mi mami.

¿Cómo fue ese momento en que tu madre se marchó para los Estados Unidos?

En realidad no lo sentí tanto porque siempre me he criado con mi abuela, recuerdo que tenía ocho años cuando mami se vino para los Estados Unidos. No quiero que se mal interprete, yo quiero mucho a mi mami, pero mi abuelita es todo para mí porque ella fue como una madre. 

¿Cómo fue ese momento CUANDO tuviste que separarte de tu abuela?

El corazón se me partió en mil pedazos, realmente yo no quería venirme, yo quería estar en Nicaragua con mi abuela. Recuerdo que cuando me fueron a dejar al aeropuerto y cuando crucé la puerta de migración donde ya no podía ver más a mi abuelita, sentí que me habían arrancado el alma. Venía con unas primas de mi mamá, y por más que me trataban de consolar, no podía dejar de llorar. 

Recuerdo que llegué a Boston como a las 3 de la tarde, todo me parecía muy extraño y bonito a la vez, pero aun así, me sentía perdida completamente y lo único que quería era regresar a Nicaragua. Lloraba casi todos los días, pasé casi un año de esa manera. Mi madre no me dejó ir porque ella me decía, que yo le hacía mucha falta a ella también. 

¿Que decía tu papá sobre el viaje hacia los Estados Unidos?

A mi papá nunca lo conocí, mami tuvo que irse por eso, porque ya no podía sostener la carga económica de la casa.

Mencionas que te fueron a dejar al aeropuerto, ¿eso significa que entraste con visa de turismo a los Estados Unidos?

Sí, la visa me la dieron por un período de 5 años.

¿Qué sucedió cuando se te venció la visa?

Cuando se me venció la visa fue un momento muy preocupante para mí, me cuestionaba qué iba hacer ahora porque no podía ni siquiera regresar a Nicaragua y no podía quedarme viviendo en los Estados Unidos. 

Mi madre me decía que ya no se podía hacer nada, ella tampoco quería que me regresara porque no quería que yo fuera una carga más para mi abuelita. Pero yo sabía que al vencerse la visa, yo estaba completamente indocumentada. El no tener un número de Seguro Social en este país es una pesadilla, yo no podía aplicar por un trabajo porque siempre me estaban pidiendo el social, no podía abrir una cuenta en el banco por lo mismo, me sentía absolutamente atada.

¿En qué momento y cómo te acogiste en el DACA?

Lo hice cuando terminé la secundaria, unas amigas mexicanas me dijeron que habían escuchado que iban a dar permisos a los jóvenes para que pudieran trabajar. Fue así que me fui a una reunión en una organización que se llama ROCA, acá en la ciudad de Chel-

sea. Cuando llegué casi todos los estudiantes de la escuela estaban en esa reunión, éramos más de 400 estudiantes, casi no cabíamos en ese lugar. Ahí nos informaron de todos los documentos que necesitamos para aplicar para el permiso de trabajo.

Una vez que enviaste todos los documentos a migración, ¿cuánto tiempo duró el proceso para recibir tu permiso de trabajo?

El proceso duró cuatro meses para que nos mandaran la respuesta.

¿Cómo fue ese momento cuando recibiste la carta, donde te notificaban que tu permiso de trabajo había sido aceptado?

Cuando recibí la carta donde se me informaba que mi permiso de trabajo había sido aceptado brinqué de la alegría, no cabía de la felicidad. Yo sabía que ya no tenía que andar con miedo, que iba a poder conseguir trabajo, podía ir a la clínica para ver un doctor y que  tenía la oportunidad de seguir estudiando y también de poder enviarle dinero a mi abuelita. Recuerdo que cuando conseguí mi primer trabajo me pagaron US$80, para mí eso fue mucho dinero. En cierto momento llegué a tener hasta tres trabajos.

¿Por qué trabajabas tanto?

Lo que pasa es que a nosotros los que tenemos el DACA, el Gobierno no nos subsidiaba los estudios como a las personas que tienen green card o son ciudadanos de este país, por eso tenía que trabajar mucho para ahorrar y poder pagar mis estudios además, de enviarle dinero a mi abuelita.

Bajo el programa del DACA, ¿cuáles eran tus planes a corto y mediano plazo?

Estudiar, esa era mi meta. Yo quería estudiar técnica en computación. Cuando recibí mi permiso de trabajo inmediatamente me fui a la universidad pública “Bunker Hill Community College” de Chel-sea. Me hicieron tomar tres exámenes para ver si calificaba: matemática, inglés escrito y oral, los tres exámenes los pasé. Pero después me dijeron que tenía que pagar US$5, 000 si quería registrarme para ese semestre, ellos querían el dinero a lo inmediato y yo no lo tenía y mi mami tampoco, pensé que me lo iban a ir cobrando cada mes, pero no fue así. La gente de la universidad me dijo que si no tenía green card o era ciudadano de este país, no me podían subsidiar las clases. Me explicaron que el estatus migratorio que yo tenía era solo un permiso para trabajar.

¿Entonces no has podido continuar con tus estudios universitarios?

Así es, me quedé estancada completamente sin poder continuar con mis estudios universitarios, porque el trabajo que tengo no me alcanza para pagarlos. El banco no me quiere dar un préstamo para poder estudiar porque ellos no prestan dinero a las personas que solo tienen el DACA, mi madre no puede ayudarme porque gana muy poco, y todo esto me ha tenido atada para poder seguir estudiando.

¿Qué piensas hacer ahora que suspendieron el DACA?

Estoy peor de lo que estaba antes, no quiero depender de mi mami, quiero seguir ganando mi propio dinero porque nunca me ha gustado depender de nadie, siempre me ha gustado comprarme lo que yo puedo y lo que yo quiero. Nunca me ha gustado andar pidiéndole dinero a nadie. 

¿Has hablado con tu abuelita sobre todo lo que está pasando?

Casualmente ayer (martes) hablé con ella. Me dijo que orara mucho, que todo iba a salir bien,  y que ojalá no me quitaran el permiso de trabajo. 

Según la organización pro migrantes de Massachusetts (MIRA, por sus siglas en ingles), el 97% de los beneficiarios del DACA están empleados o estudiando en las universidades de este país, muchos de ellos pagando impuestos y contribuyendo al desarrollo de la economía de los Estados Unidos. La eliminación del DACA según esta organización no gubernamental significa que el gobierno norteamericano perderá unos 700,000 empleos, como también el gobierno dejará de percibir US$2,000 millones de dólares al año en ingresos fiscales. Obligará a los trabajadores altamente productivos y calificados a trabajar en la clandestinidad  perjudicando directamente a las empresas estadounidenses y empobreciendo a las diferentes comunidades del país.