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Hace 15 años Dominic Koré compró una vivienda colonial en la calle Atravesada, en la turística ciudad de Granada. Para restaurarla debió seguir cuidadosamente las normas de la Alcaldía. 

“Hubo algunas prohibiciones como no destruir parcial o totalmente el inmueble, no utilizar elementos o materiales ajenos e incompatibles a los originales, no ampliar puertas o ventanas, no distorsionar el estilo original, al igual que no darle un uso inadecuado a la vivienda para preservar su conservación”, relató Koré. 

Granada cuenta con 1,800 inmuebles dentro del centro histórico, en su mayoría conservados. Entre estos está el de Koré. También la Casa Leytona, en la calle Corral; la Lugo-Arana, frente al parque central; la casa de la familia Borgen, ubicada en el suroeste de la iglesia San Francisco; la casa Glen Díaz, en la intercepción de la calle Corral y la 14 de Septiembre; y la Casa de Los Tres Mundos. 

 “Hay pocos problemas graves como para botar una casa colonial, no hemos tenido esos casos drásticos, el único caso fue una vivienda que se quemó, nosotros no podemos falsear arquitectura, la normativa obliga a los técnicos a integrar lo nuevo y lo viejo, es decir, lo colonial y lo moderno, lo bueno es que los granadinos aman su arquitectura”, explicó Mercedes Largaespada, encargada del centro histórico en la Alcaldía de Granada.

“Nosotros contamos con mano de obra calificada, en el caso de las escuelas-taller se ha venido tecnificando a los estudiantes en esta metodología antigua, estos jóvenes se especializan en la reparación de casas de adobes y taquezal, para que se continúen conservando”, añadió la encargada.

Según Largaespada, “hay muchos extranjeros que desean no solo conservar las casas, sino también conocer la historia”.

Para remozar una casa colonial de Granada se debe tener un permiso. Para pintarla no se requiere, pero la municipalidad da asesoría sobre los colores porque “en el caso del adobe deben ser colores pasteles, como el blanco hueso y antiguo”.

“Los permisos que damos son para reparación de techos y pisos, nosotros tenemos la ordenanza municipal aprobada el 28 de abril del 2003, publicada en La Gaceta del Diario Oficial”, detalló la funcionaria municipal.

“Como técnicos debemos asesorar a la población, contamos con inspectores que hacen recorridos en la ciudad, sí hay multas, pero no son tan elevadas, lo que llegamos aplicar es el 15% del valor de la obra, pero casi nunca se aplican, sensibilizamos a las personas y en muchos casos estos salen convencidos de su equivocación”, agregó Mercedes Largaespada.

Casas coloniales en hospedajes turísticos

Muchas de las casonas coloniales de la Gran Sultana son un gran negocio para los inversionistas, ya que las convierten en hospedajes para los visitantes nacionales y extranjeros.

 “Gran número de extranjeros han comprado casas coloniales muy antiguas que actualmente se encuentran restauradas, hay otras que aún se conservan, pero son vendidas a diferentes precios y en distintos estados de reparación, lo cual es una oportunidad de inversión”, considera María Selva, gerente de Tours & Travel.

A criterio de Selva, “la conservación de las viviendas o edificios coloniales son un gran atractivo, la mayoría de nuestros visitantes se quedan por más tiempo en la ciudad, porque desean conocer más de la historia arquitectónica de este lugar”.

Actualización de normativas

Para garantizar la conservación de las edificaciones coloniales ubicadas en el centro histórico de León, la municipalidad con el respaldo del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) actualizó las normativas de intervención urbanística y a través del Concejo Municipal, recientemente aprobó el plan sectorial de la zona de patrimonio cultural del municipio de León.

León tiene un centro histórico de 366 manzanas que representa el 12.14% del total del área urbana en el actual asentamiento.

El núcleo fundacional urbano está compuesto por los barrios Sutiaba, Laborío, Zaragoza, San Sebastián, Guadalupe, El Sagrario, El Calvario, San Felipe, San José y la Ermita de Dolores. 

El alcalde de la ciudad, Róger Gurdián Vijil, afirmó que el tema de la conservación de las edificaciones del centro histórico es una prioridad. 

“Tenemos una normativa que implementamos junto a la familia y la comunidad, permitiendo que las personas realicen mejoras en su propiedad, acorde con los lineamientos del plan maestro que garantiza el mantenimiento y conservación de inmuebles coloniales”, dijo.

Esas normativas indican que sobre todo en la parte externa “tiene que haber armonía con el entorno arquitectónico de las 13 manzanas fundacionales”.

Gurdián destacó que las normativas garantizan orden urbanístico dentro de la ciudad colonial y recordó que en años anteriores se han realizado hasta concursos de las casas antiguas mejor conservadas.

El alcalde Gurdián resaltó el remozamiento de la Casa de Cultura Rigoberto López Pérez, un claro ejemplo de conservación del patrimonio arquitectónico. “Lo que hacemos es regular a través de una normativa que tenemos, que exista siempre un equilibrio de conservar el centro histórico con los elementos característicos arquitectónicos, pero siempre permitiendo el uso de otros materiales que permitan continuar con una inversión que alcance los umbrales económicos”, señaló.

La municipalidad a través del departamento de desarrollo de control urbano y rural confirmó que de enero a agosto se han extendido 70 permisos de construcción, reconstrucción, remodelación y restauración de obras menores en los inmuebles del centro histórico, cumpliendo con las normativas establecidas en el plan maestro.

Exigencias

De acuerdo con las normativas, antes de cualquier intervención estructural se debe de presentar un diagnóstico estructural que debe de ser valorado in situ por la Comisión Interinstitucional de Patrimonio, que está compuesta por el INC y la municipalidad, quienes dictaminan la viabilidad y aportan sugerencias al respecto. El plan sectorial regula la intervención en las fachadas, techo o totalidad de edificaciones.

Carlos Manuel Castillo, gerente de Arquitectura en Desarrollo S.A. (Ardesa), considera que siempre hay que tratar de salvar lo antiguo, evitar las demoliciones y preservar a toda costa los cimientos de nuestros ancestros. 

“Son restauraciones que pueden ser muy costosas, que incurren en paciencia y tiempo porque la idea es buscar cómo preservar y tener siempre esa visión de conservación”, dijo.

Según José Carlos Rodríguez, ejecutivo del grupo Mercantil Santa Clara, S.A., en los últimos ocho años seis casas solariegas al estilo colonial ubicadas en el centro histórico, propiedad del Centro de Arte Fundación Ortiz Gurdián, han sido restauradas en su totalidad, así como la reconstrucción del Hotel El Convento, inspirado en su diseño original.

“Debería de ser prioridad de todos los leoneses preservar nuestros monumentos históricos y coloniales, es un atractivo que hace sostenible el turismo. Lo que hemos hecho como inversionistas es cumplir con los procedimientos de las normativas, realizamos un levantamiento de la propiedad, se define cómo se va a dejar la propiedad, identificamos las huellas de las casas originales y realizamos los planos y presupuesto”, dijo Castillo.

Explicó que recientemente fueron restauradas dos propiedades que datan de más de 200 años y que se unen al Centro de Arte de la  Fundación Ortiz Gurdián. “A veces es difícil trabajar con elementos que fueron utilizados hace más de 200 años pero es satisfactorio ver edificaciones de León antiguo a base de adobe y taquezal”, comentó Castillo.

Casas de adobe y taquezal deben ser conservadas

En las ciudades coloniales de Nicaragua se entremezclan la historia, la delicadeza arquitectónica y el arte, por ello a juicio del arquitecto y docente universitario Federico Matus, propiciar su conservación es primordial debido a que constituyen una riqueza para la nación y también para el mundo.

“Granada y León han sido declaradas patrimonio nacional como ciudades, entonces dentro de ese marco lógicamente hay toda una reglamentación para la conservación de ese patrimonio, inclusive hay una especificación para conservar el casco central de las dos ciudades”, señala Matus.

No obstante el arquitecto sostiene que por diversas razones en el centro de León algunas infraestructuras han sufrido daños considerables, en algunos casos irreparables e inclusive algunas se han derrumbado, lo que ha generado el surgimiento de otro tipo de construcciones.

“Tratar de conservar esas infraestructuras es un esfuerzo que debe hacerse; si empieza el deterioro entonces hay que iniciar un proceso de restauración que debe ser hecho por profesionales, arquitectos e ingenieros especializados en restauración del patrimonio porque tiene mucho valor cultural y hay que conservarlas”, sostiene Matus.

Mientras que en Granada refiere Matus, estudios practicados a algunas edificaciones han determinado que técnicamente están más rescatables.

 “Lo principal es el mantenimiento de los techos, especialmente, si es teja porque estas se colocan por gravedad y peso, entonces puede ser que se corran por viento, por cualquier fenómeno, algún sismo, entonces hay que estar atento a que el techo esté protegido, que tenga bien sus aleros, que tenga protegidos los zócalos con material aislante para que no salpiquen los muros y protegerlos contra la humedad”, explica Matus.

Otro aspecto mencionado por el arquitecto para prolongar la conservación del adobe es evitar a toda costa hacer uso de pinturas industriales en las paredes. “Eso lo que hace es bloquear la respiración de los muros y a largo plazo va a generar deterioro en las condiciones estructurales de la edificación, entonces si lo que se desea es pintarlas debe tratarse técnicamente de la manera en cómo originalmente eran pintadas, haciendo uso de cal y colorante”.

Mientras que en el caso del taquezal el cuidado es un poco menor, dado que al tratarse de un entramado de madera que es rellenado por piedras, pedazos de teja que luego son repellados con barro, permiten que no haya afectaciones si decide usarse pinturas industriales, aunque sí debe tenerse en cuenta los riesgos estructurales que estas construcciones puedan presentar.