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La situación política en América Latina sigue preocupando a países europeos como España, y no porque continúe en pie una dictadura o se esté librando una guerra civil, sino porque, paradójicamente, la mayoría de los gobiernos democráticos que dirigen la región son ineficientes, corruptos y autoritarios.

Una vez más, los periodistas se encuentran desprotegidos y la libertad de expresión está siendo vulnerada. Antoni Traveria, periodista catalán y especialista en Iberoamérica, hace una revisión sobre la situación actual y explica la importancia de que organizaciones como Casa América de Cataluña, respalden internacionalmente a los periodistas y medios de comunicación que en sus países se destacan por el rigor de su trabajo.

¿Qué está pasando con la Libertad de Prensa en América Latina?
Hay países donde realmente es difícil ejercer el trabajo de periodista. Los casos de México y Colombia son en estos momentos muy delicados. En México, por la apuesta decidida del presidente Felipe Calderón de mandar al Ejército a combatir la guerra contra los narcos, que se han apoderado de la mayor parte del territorio mexicano. Eso ha traído como consecuencias muchas víctimas, entre ellas periodistas que, por ejercer su trabajo de denuncia, han fallecido y están siendo víctimas de la violencia. Aunque también ha pasado algo positivo, y es que se ha descubierto toda la corrupción que había dentro del mismo Estado. En Colombia, por el conflicto y la tensión permanentes en que vive la población, porque nunca se sabe de dónde te va a venir la bala que acabe contigo.

¿Y la situación en Cuba?

El caso de Cuba es otra cosa. Ahí lo que hay es un solo órgano de expresión, el del Estado. Es un régimen que tiene las libertades constreñidas. Limita la información y la opinión a una versión única, la oficial. No hay ningún medio de comunicación que sea de la oposición. Periodistas cubanos que ejerzan oposición están presos o están fuera del país. ¿Es denunciable? Por supuesto. Mucha gente lleva años denunciándolo.

¿En qué otros países es crítica la situación?

Todos los países tienen problemillas, unos más graves que otros, pero los tienen en general. Los casos de Venezuela y de Nicaragua son igual de preocupantes, por la limitación también de libertad de expresión y de opinión. Hugo Chávez tiene toda la legitimidad democrática para ser presidente, avalado por los observadores que han corroborado que fueron elecciones limpias. Ganó el referéndum con 54%, pero él actúa no como el presidente de todos los venezolanos, aunque fue elegido por la mayoría.

¿Por qué no es el presidente de todos los venezolanos?

Porque persigue con todos los medios a los medios que le son hostiles. Y entonces la libertad de prensa en Venezuela está cuestionada. No hasta el punto de la eliminación física del adversario, pero sí de la lapidación. Intenta asfixiar a los medios de la oposición, y eso es denunciable también.

¿Y en Nicaragua qué pasa?

Después de las elecciones municipales de 2008, los observadores internacionales denunciaron que el escrutinio no era limpio por parte del gobierno de Ortega. En Nicaragua se persigue a periodistas que, con sus trabajos, demuestran que son ciertas las informaciones que publican. Además, el actual Estado se ha convertido en un perseguidor de personas como Carlos Fernando Chamorro, Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez, quien hay que recordar fue el vicepresidente con Ortega en la década de los ochenta. Por tanto, me parece evidente que algo está pasando en Nicaragua, que no es bueno para la izquierda, ni para el sandinismo ni para el país.

¿Han aumentado, entonces, los casos en que se viola la libertad de prensa en la región?
Aumentado no, yo creo que han bajado. Lo que pasa es que la violencia y la muerte de periodistas se han focalizado más en dos o tres países. Ciertos gobiernos viven todavía pensando que es posible censurar y dinamitar la libertad de expresión. El informe 2008 de Reporteros sin Fronteras dará las cifras frías. La diferencia en relación con los otros años, será que seguramente México aparecerá como el país donde más muertes ha habido junto con Colombia.

Casa América de Cataluña creó hace cuatro años el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, ¿por qué?
En Cataluña no existía ningún premio a la Libertad de Expresión, y pensamos que es importante reconocer la labor periodística en América Latina. En demasiados países continúa funcionando la muerte del mensajero, es decir, asesinatos a periodistas como los que se dan en México. El año pasado el premio se lo dimos a la periodista mexicana Lydia Cacho. Al final, es un símbolo, porque hay muchos otros compañeros que merecerían, al igual que ella, tener ese reconocimiento. Pero a través suyo le reconoces también al resto. En Nicaragua va a pasar lo mismo este año, cuando el 5 de mayo le otorguemos el premio al periodista Carlos Fernando Chamorro. Por medio de él, estaremos reconociendo a un conjunto de medios y periodistas que desempeñan una buena labor, a pesar de estar siendo perseguidos por un gobierno nepotista, ya que quien lleva la represión es la esposa del presidente Ortega.

¿Por qué de toda la región, el escogido ha sido Chamorro?

Porque se ha convertido en un referente del periodismo independiente del poder y comprometido con los valores democráticos. Carlos Fernando, con su programa en la televisión y sus trabajos periodísticos de investigación, ha destapado casos de presunta corrupción y abusos de poder cometidos por los últimos tres gobiernos de Nicaragua, incluido el actual de Daniel Ortega, y por las grandes corporaciones privadas del país. Carlos Fernando y otros periodistas están siendo perseguidos por un gobierno que muestra claramente tics autoritarios y censores. Produce cierta vergüenza que alguien que se llama a sí mismo de izquierdas, utilice estos métodos que más parecen de otras ideologías.

¿Qué repercusiones han tenido las entregas de estos premios?
Pasa una cosa curiosa. Hay determinados casos que suben a la categoría de primera página editorial. Pegan un salto muy alto cuando hay instituciones que les dan premios y reconocimientos. Se vuelve quizás en una cadena, porque a veces cuando uno recibe un premio, puede que otra institución se fije y luego se sume a la lista, haciendo que el galardonado vaya acumulando. Eso es muy bueno para personas que están en riesgo, como Chamorro, que es perseguido por algo tan poderoso como un gobierno.

¿Éste es un premio independiente, desvinculado de la política española?
Nosotros tenemos un Patronato en el cual hay cuatro patas, tres institucionales y una no institucional. Son: el gobierno de España, el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de Cataluña por un lado; y, por otro, los socios del Patronato de la Fundación Casa América Cataluña. Tenemos dependencia institucional, no dependencia política. Casa América es la casa de todos, ideológicamente hablando, y es la casa de nadie, ideológicamente hablando. Tenemos autonomía plena.

¿Lo han intentado censurar en algún momento por la programación de Casa América o por los premios que han otorgado?
No. El día que yo notara, aunque fuera de una manera muy sutil, porque a veces las censuras se producen de forma muy sutil, como pasa en los medios de comunicación de Europa, no sólo presentaría mi renuncia inmediata, sino que como miembro del Colegio de Periodistas de Cataluña haría una rueda de prensa inmediata para denunciar a quien haya intentado hacer esa barbaridad.

*Ex Directora de la revista “Patadeperro”. Estudiante de la Maestría de Periodismo, Universidad de Barcelona.