•  |
  •  |
  • END

El misterio sigue cubriendo la escabrosa historia de la muerte violenta de Jessenia González Galindo, de 18 años, donde aparece como personaje principal el acaudalado transportista Gilbert Antonio Castillo Zavala, quien anoche quedó libre.

El hombre, quien supuestamente tiene doble identidad, fue liberado a eso de las ocho de la noche, en la Dirección de Auxilio Judicial Nacional, DAJ, en Managua, donde fue trasladado desde Tipitapa.

Las investigaciones en torno a la muerte violenta de Jessenia González fueron asumidas por el Departamento de Crímenes Violentos de la DAJ.

González apareció muerta con un impacto de bala en la cabeza la noche del martes, en el baño de la habitación número siete del auto hotel “El Calmante”, minutos después de haber llegado en compañía de su hermana materna Nimia Galindo y de Gilberto Castillo, a quien la familia doliente sólo conocía como Humberto Salazar.

Expediente inconsistente

Una fuente vinculada a las investigaciones reveló que el expediente elaborado por quienes iniciaron las pesquisas tenía muchas inconsistencias.

“Esos vacíos o inconsistencias encontradas en las investigaciones favorecen al reo”, reveló el informante, que pidió el anonimato.

La misma fuente explicó que por esa razón la DAJ tuvo que corregir esas fallas, pero que no impidieron la puesta en libertad del hombre, quien también es ganadero.

La Policía, igualmente, sospecha que Nimia Galindo, hermana de la víctima, está protegiendo al hombre de doble identidad, por temor a que éste tome represalias en contra de ella y de su familia.

Nimia Galindo, quien quedó en libertad a las 5 y 15 minutos de la tarde de ayer viernes, supuestamente dijo a la Policía durante una larga entrevista que por el estado de ebriedad en que estaba esa noche, sólo recuerda que escuchó la detonación en el baño, pero que no puede precisar quién haló el gatillo.

En horas de la mañana y por espacio de casi dos horas, los peritos de la DAJ, en compañía de dos médicos forenses, realizaron una reconstrucción de los hechos en el lugar de la tragedia, donde incluso se escuchó una detonación.

La subcomisionada Guadalupe Obando, jefa de Auxilio Judicial de la Policía en Tipitapa, confirmó que Jessenia González fue encontrada muerta en el baño de la habitación, y que la pistola estaba sobre la tapadera del tanque del inodoro y no en el suelo, como antes habían informado las autoridades.

Según la Policía, el sospechoso de haber matado a Jessenia González dijo que él levantó la pistola del suelo para evitar que la otra hermana, Nimia Galindo, se suicidara.

Obando también reveló que la detonación se oyó cuando habían transcurrido 10 minutos después de que las dos hermanas, y el siniestro personaje que se jacta de influencias políticas en el partido gobernante, habían entrado al motel.

El proyectil, luego de salir de la humanidad de la víctima por arriba de la oreja derecha, traspasó la puerta del baño, rebotó en la pared del cuarto y terminó su trayecto en el sofá, donde minutos antes había estado Nimia, explicó la subcomisionada Obando.

El abogado Álvaro Valle, defensor de Gilberto Castillo o Humberto Salazar, dijo que su cliente le informó que decidió ir a ese motel con las dos hermanas “por precaución, porque estaban muy ebrios y podían chocar en la carretera”.

Sin embargo, esta versión cae por su propio peso, porque las investigaciones policiales revelan que el plan original de Castillo era tener una noche de orgía con las dos hermanas y con uno de los dos extranjeros, que estuvieron tomando licor con ellos en al menos dos sitios en Managua.

De acuerdo con información brindada por una fuente policial, el sujeto sospechoso de haber matado a Jessenia González era amigo de la familia Galindo desde hace varios años, y se aprovechó de las limitaciones económicas de ésta para seducir a las jovencitas.

Extraoficialmente se informó que el sospechoso fue miembro de la cooperativa de transportistas “Parrales Vallejos”, y que en la actualidad tiene dos buses en la ruta 110.