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Llorando por el dolor que le produce recordar la forma como su hermana Jessenia González Galindo apareció muerta con un impacto de bala en la cabeza, Nimia Galindo rompió el silencio e incriminó a Gilberto Castillo Zavala por el violento deceso de su consanguínea.

“Vos la mataste”, asegura Nimia Galindo haberle gritado al hombre que luego de una tarde tragos las llevó hasta el automotel “El Calmante”, donde se produjo la tragedia.

Durante una entrevista brindada a EL NUEVO DIARIO, interrumpida varias veces por el llanto, Nimia Galindo recordó lo acontecido hace cinco días en la habitación número siete del referido motel.

Según la hermana mayor de Jessenia González Galindo, al momento de producirse la mortal detonación Gilberto Castillo, a quien su familia, incluida la víctima, conocía como Humberto Salazar, estaba en el baño donde cayó muerta la joven.

Los últimos instantes

Nimia Galindo asegura que una vez en la habitación, Castillo se desnudó en presencia de las dos hermanas, ella se quedó en el sofá, mientras su hermana se quedaba en brassier y bikini.

Luego Jessenia Galindo y Gilberto Castillo comenzaron a romancearse en la cama, pero después la víctima se incorporó y se dirigió al baño, cuenta Nimia Galindo.

Pasados unos dos minutos, en medio de la penumbra del cuarto, la principal testigo de la tragedia asegura haber visto que Castillo se dirigió hacIa el baño donde estaba su hermana, y estando ambos en ese sitio se oyó la detonación.

“Cuando yo escuché un ruido como un fuerte golpe, me ajusté las sandalias y corrí hacia el baño, y me topé con él (Gilberto Castillo), quien me dijo: ‘Tu hermana cometió una caga... se mató’. ¡Cómo se va matar, vos la mataste, te pica el c...!”, asegura Galindo haber vociferado a Castillo en el centro del cuarto, a la vez que lo sacudía tomándolo de los hombros.

La versión de Nimia Galindo es reforzada por su hermana menor Neslin Yoen González Galindo, la quinceañera que acusa a González de tenerla amenazada por no aceptar sus propuestas amorosas, pero contradice la versión oficial de que al momento del disparo Castillo estaba acostado en la cama junto con Nimia.

¿Hubo forcejeo?

Por su lado, Neslin asegura haber visto en el rostro de su hermana dos rasguños cuando era vestida en la morgue del Instituto de Medicina Legal, IML
“Cuando la vestíamos, noté que tenía un rasguño arriba de los labios (labio superior) y otro un poco arriba del busto izquierdo”, relató. Esto hace suponer a la familia doliente que alguien trató de taparle la boca a Jesenia, o bien ella trató de quitarse a alguien de encima.

En medio de la confusión producida por el impacto de la tragedia, Nimia Galindo dice que trató de llamar desde su celular a la Policía, pero supuestamente el hombre que usa doble identidad se lo impidió.

“Cuando yo quise llamar a la Policía, él me quitó el teléfono, mientras se ponía el pantalón”, aseguró la testigo clave de la escabrosa historia.

Según Nimia Galindo, ella salió del cuarto a buscar ayuda de parte del personal del motel, pero éstos le negaron el auxilio y sólo comentaron que habían escuchado un disparo.

Ante la supuesta indolencia del personal de turno del motel, Galindo dice haber salido a la calle a buscar ayuda, pero al no ver a nadie por estar el negocio en una carretera desconocida para ella, llamó a desde su celular a un pariente para que las llegara a ayudar.

Mil córdobas el señuelo

La tarde que antecedió a la dramática historia que ha conmovido a esta familia de origen hondureño, pero radicada en Nicaragua desde hace más de diez años, las hermanas Galindo estuvieron tomando licor con su amigo en los bares “El Manglar” y “Lucy”.

Según la hermana mayor de Jessenia Galindo, Gilberto Castillo, quien también es ganadero, llamó al celular de la víctima a eso de las 2:30 de la tarde del martes, diciéndoles que se vieran en el bar “El Manglar”, donde le prestaría los mil córdobas que supuestamente ésta le había solicitado.

Casi una hora después Castillo volvió a llamar y les dijo que se fueran en un taxi, y por eso ellas prestaron 30 córdobas para llegar al lugar acordado.

“Mi hermana y yo no teníamos previsto tomar licor, pero cuando llegamos, Humberto (como ellos lo conocían) insistió en que nos tomáramos una cerveza”, dijo Galindo.

En ese sitio Castillo estaba en compañía de otro hombre cuyo nombre no recuerda la entrevistada, pero al que describe de tez morena, estatura media y cabello lacio.

En “El Manglar”, el hombre que quedó libre la noche del viernes por vencimiento de término, supuestamente insistió a las hermanas Galindo que lo acompañaran al bar “Lucy”, ubicado en la entrada al matadero “El Carnic”, donde se tomaron cinco botellas de ron. La última fue pagada por amigos de Castillo que estaban en otra mesa, recuerda la joven.

Después de tres horas Castillo y las dos hermanas abordaron la camioneta Ford, color verde, en que viajaban, y en ese momento supuestamente el hombre de 56 años les propuso ir a tener un momento de “intimidad”.

A pesar de que supuestamente no obtuvo una repuesta positiva de las hermanas, Castillo arrancó su camioneta y se dirigió hacia el motel en donde se produjo la desgracia.