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Unas 700 toneladas de carne que fueron exportadas hace 15 días a Venezuela se encuentran retenidas en las aduanas de ese país, confirmó el ministro Agropecuario y Forestal, Ariel Bucardo.

El funcionario confirmó en declaraciones brindadas a medios oficiales que hoy, lunes, viajará a Venezuela una misión gubernamental y de ganaderos para tratar el asunto al más alto nivel.

Según los ganaderos, las autoridades venezolanas alegan ahora que los cortes de la carne bovina exportada desde Nicaragua no son los contemplados en los convenios de compra y, aparentemente, por esta razón mantienen retenidos los envíos en puestos de aduanas desde hace dos semanas, sin informar de ellos a las autoridades de Managua.

Los ganaderos señalan que el problema es que en Venezuela usan sólo determinado corte de la res, que representa aproximadamente el 40 por ciento del producto del animal, y para llenar un contenedor de 42 mil libras se necesitan poco más de 200 reses.

El resto el producto, lo que son despojos y vísceras, va a otros mercados como Japón, Taiwan y México, pero los precios son deprimidos, es decir, mucho menores.

Los ganaderos nicaragüenses aseguran que las razones de las autoridades venezolanas resultan “inexplicables, porque nos ceñimos al contrato y al tipo de corte que se consume en el país sudamericano”.

Carne puede perderse

A la vez, mostraron preocupación porque el cargamento de carne corre el riesgo de echarse a perder por el largo período de almacenamiento en condiciones que podrían resultar inadecuadas.

Bucardo aseguró que “el presidente Ortega da respaldo total a los ganaderos en este problema, y que para el próximo lunes una comisión de funcionarios del Gobierno y de los ganaderos viajará a Caracas, a buscar cómo destrabar la carne retenida, y a resolver de una vez el bloqueo a nuestras exportaciones”.

Los productores nicaragüenses aseguran que analizan la posibilidad de dejar de exportar carne al país sudamericano, lo que podría significar una disminución del 30% de la actividad de los mataderos nicaragüenses, e iniciar una nueva búsqueda de mercados alternativos para ese producto.

Con ello las posibilidades y esperanzas de alcanzar en este año de crisis financiera internacional, al menos los volúmenes del exportación de 2007, cuando se obtuvieron unos 320 millones de dólares de ese rubro, se ven cada vez más difíciles, y, por tanto, el sector se verá severamente golpeado.