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El “Pez Diablo” o Pleco desde hace 20 años se encuentra a la venta libre en Managua por empresas que distribuyen accesorios para acuarios, a precios que oscilan entre los 75 y 600 córdobas por unidad, y con tamaños de dos a tres pulgadas de largo, según refleja una investigación que llevó a cabo la bióloga Yadira Marenco.

Los ofertan las empresas Escasán, Acuapet, Eco-Hooby y Rajinio, dice la encuesta que la bióloga practicó en septiembre de 2008, para después elaborar un estudio sobre la especie que está alterando el ecosistema del lago Cocibolca, y después ponerlo en conocimiento al Marena e Inpesca.

Yadira es la bióloga que descubrió la existencia de la especie, cuando en enero del año pasado llevaba a cabo una consultoría en la Alcaldía de Potosí para la laguna de Nacarime, donde un pescador capturó con sus redes un Pleco. Dicha fuente de agua tiene conexión con el Lago de Nicaragua.

“A mí me asustó, porque nunca lo había visto, y el pescador no lo quería tomar con sus manos porque le parecía que era una especie venenosa, y lo que hizo fue envolverlo en una manta y dar aviso a la alcaldía, donde el funcionario le dijo que me lo llevara a mi casa para estudiarlo”, dijo.

Al “Pez Diablo” el pescador lo dejó en una pileta donde abreva el ganado, y hasta el día siguiente mandó a su esposa a llevarlo a la casa de la bióloga. La señora caminó unos diez kilómetros hasta donde estaba Yadira, tiempo en el que el ejemplar, que iba envuelto en una lona, se mantuvo con vida fuera del agua, lo que impresionó a la bióloga.

“Desde entonces me di a la tarea de investigarlo, porque pensaba que pudo haberse originado en la laguna donde lo pescaron, pero por sus características, rápidamente me di cuenta de que era un pez primitivo que tiene placas óseas muy duras que le recubren el cuerpo, excepto la parte ventral”, explicó.

Vendedores ignoran cómo tratar especies

La bióloga dijo a END que la especie la ofertan como pez “limpia cristales de las peceras”, pero sus distribuidores no orientan a los compradores sobre el manejo del pez, sólo que no lo pongan con peces pequeños, y que cuando crezca lo metan en pilas grandes o lo devuelvan para ser cambiado por otras especies de peces ornamentales pequeños.

Algunos compradores dicen que echaron los plecos a los ríos cercanos, porque habían crecido mucho o porque se adherían a otros peces. Con estos datos no es de extrañar que la vía de introducción haya sido por el “efecto Memo” descrito anteriormente, tal y como ha sucedido en Malasia, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia, Estados Unidos, México (por criadores de estos peces para la exportación), Viet-Nam y Costa Rica, entre otros.

Existen varias especies

La bióloga sostiene que en el lago Cocibolca se han capturados unos 12 especimenes del Hypostomus plecostomus, que acumulan metales pesados como el mercurio y materias patógenas que existen en cuerpos de aguas contaminados.

Yadira dijo que no son de extrañar las reacciones de los pescadores nicaragüenses, porque eso mismo ocurrió en México y causó igual conmoción cuando fue atrapado por primera vez por pescadores de Michoacán. Creyeron que habían atrapado al demonio mismo por el raro aspecto del animal, y porque aguantaba varias horas fuera del agua, por eso le llamaron “Pez Diablo”.

Pueden cruzarse entre diferentes especies y generar hibridación. Algunas aves, atraídas por los peces grandes y su poca movilidad, al intentar tragarlos son víctimas de la reacción defensiva de éstos (al levantar sus fuertes espinas dorsales).

Otras fuentes vinculadas a la vida acuática, ayer se preguntaban si el tema del “Pez Diablo” va a ser tratado en el foro del lago Cocibolca y del río San Juan, que se llevará a cabo en Rivas a finales del próximo mes.

Marenco advirtió sobre el peligro de que aparezca en los lagos o ríos del país otra especie parecida al “Pez Diablo” conocida “Paneques”, que puede terminar todas las plantas. Dijo que para ella es el “Chapulín Acuático” y podría provocar un caos en Nicaragua.