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Freddy Antonio Costa Moya, de 47 años, fue condenado a 30 años de cárcel por el delito de femicidio y violencia intrafamiliar grave contra su expareja, Gloria María Fernández, a quien asesinó de tres puñaladas en su casa de habitación en la comunidad “La Escoba” del municipio de Diriomo.

La lectura de sentencia fue realizada este miércoles en el Juzgado de Distrito Especializado en Violencia de Granada. Costa Moya deberá cumplir su condena hasta el 26 de agosto del año 2047 en el sistema penitenciario de la Gran Sultana. 

La jueza Xóchitl Fonseca determinó en la sentencia la inhabilitación de los derechos de padre e hijos, ya que estos presenciaron el asesinato de su madre, causándoles daños sicológicos que han provocado disfunción en su comportamiento personal y familiar, los menores de edad requieren tratamiento especializado en salud mental. 

“Me siento satisfecha por la condena, aunque eso no me devolverá a mi hija, ahora mis cinco nietos quedaron sin su madre, la más pequeña es la que se encuentra muy afectada hasta el momento”, declaró Yolanda Medina, madre la víctima.

Josefa Medina, hermana de la víctima, expresó: “hoy se ha hecho justicia, lo único que estoy exigiéndole a la policía es que no permita que mi cuñado desde su celda les llame por celular a los niños, porque eso les afecta emocionalmente, mi hermana no fue un perro a quién mató y no estoy de acuerdo que él tenga ninguna relación con ellos”.

Freddy Antonio Costa Moya fue esposado y llevado de inmediato a las celdas del sistema penitenciario de Granada, donde cumplirá su condena.

10 años para agresor de mujer

Diez años deberá descontar en la cárcel por femicidio en grado de tentativa José Baltazar Castro Acevedo, de 33 años, quien el  pasado 21 de mayo a eso de las diez de la mañana propinó cinco machetazos en la mano derecha y uno en cada antebrazo a su pareja, Sandra Oliva Hernández, de 24. 

Así lo dice la sentencia condenatoria que dictó el juez Tercero Distrito Penal Especializado en Violencia de la capital, Edén Aguilar, contra José Baltazar Castro, quien durante diez años sometió a violencia intrafamiliar a su pareja.

“La víctima (Sandra Oliva) ha vivido maltrato durante diez años con descalificativos verbales y agresiones físicas”, subraya el judicial, quien ordena que el condenado en el reclusorio se integre a programas de reinserción social por un período de dos años.

Sandra Oliva se salvó de una segura muerte a machetazos porque en defensa de ella salió una cuñada, quien se armó de valor y detuvo a su hermano quien antes lanzó al suelo de un empujón al niño de siete años que procrearon.

En uno de los considerandos de la sentencia, el juez Edén Aguilar expresa que la conducta del sentenciado es  misógina porque con su actuar ha demostrado sentir odio y desprecio hacia las mujeres.