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LAS MINAS, RAAN
Una verdadera batalla apocalíptica, en la que se puso de manifiesto el instinto salvaje, es la que protagonizaron dos grupos de hombres en estado de ebriedad y acompañados de menores, que dejó como resultado dos personas muertas de forma atroz por ambos bandos, en las primeras horas de la mañana del sábado, en medio de la carretera con dirección a la comunidad de Minesota, en Rosita, Región Autónoma del Atlántico Norte.

La primera víctima de estos espeluznantes hechos es Hilario González Reyes, de 52 años. González, supuestamente por orinar cerca de la vivienda de Napoleón Pérez Sánchez, de 60 años, tuvo una discusión a distancia con éste y sus hijos, la que luego se puso violenta por el estado de embriaguez en que se encontraban las partes.

Aparentemente por esa situación, González primero fue baleado en la espalda, y al tratar de escapar con ayuda de tres amigos y de dos hijos adolescentes, con el trotar de las bestias mulares, se desvaneció, cayó al suelo y fue dejado por sus acompañantes, que huyeron porque el grupo de los Pérez los seguía a punta de disparos, según dijo Salvador Herrera Centeno, uno de los que sujetaba al infortunado.

En el suelo sus atacantes lo masacraron con puñales, tal como si picaban hielo, dado que las estocadas son profundas e incontables.

De la misma manera le causaron heridas cortantes, que por su longitud y abertura provocan escalofríos, sobre todo en los costados y espalda, igual en la región craneal, al punto que le desprendieron el cuero cabelludo del lado izquierdo, por lo que la masa encefálica quedó expuesta y su rostro irreconocible. Finalmente fue decapitado.

Adolescente: Yo lo maté
Un hijo adolescente de Hilario González se regresó, y asegura que al divisar en la oscuridad que su padre estaba siendo acuchillado por varios hombres, con un machete repartió filazos, acertando en varias partes del cuerpo de Napoleón Pérez Sánchez, de 60 años, que también murió de forma instantánea en el mismo lugar.

“Yo lo maté”, confesó el adolescente, al precisar que también con el machete logró arrebatar a uno de los atacantes un revólver calibre 38, el que trató de accionar contra ellos, pero ya no tenía balas en el tambor.

Dijo que huyó del lugar después de resultar herido de un machetazo que le propinaron en el pie derecho.

La Policía ha detenido a los hermanos Justino, Agustín, y Julián Santana Pérez Rivas, todos hijos de Napoleón Pérez, señalados como presuntos autores en la muerte de Hilario González, pequeño productor originario de Cooperna, que se había trasladado a la comunidad Susún Arriba, en Rosita.

Julián Pérez, quien tiene una leve herida en el antebrazo derecho, asegura que es un refilón de uno de los disparos, supuestamente accionado por los acompañantes del primer occiso.

Versión confusa
Dijo que él, sus hermanos y su padre se dirigían a la comunidad Buena Esperanza número uno, y que adelante del camino un grupo de hombres desconocidos disparaban. Sin embargo, un revólver calibre 38 especial, serie 01874D, encontrado disparado en la escena del crimen, pertenece a Julián Santana Pérez, él lo reconoce, pero alega que en ese momento estaba en poder de su difunto progenitor.

Dijo que en ese instante él cargaba el revólver y que sólo realizó disparos al aire. La Policía casi está segura que esta persona es la responsable de la muerte del primer fallecido.

El jefe de la Policía Nacional en Rosita, teniente José Alex Chacón Mora, dijo conocer que la primera víctima, Hilario González, había vendido una propiedad, y antes de su violenta muerte cargaba en sus bolsillos más de 60 mil córdobas, pero sólo fueron encontrados menos de dos mil.

También supieron que uno de los atacantes, le robó una res al hoy difunto González, por lo que denotan que de por medio había rencillas.

Detenido “Olozica”

Por este caso y en el bando de los Pérez, también se encuentra detenido Oscar Jaime Montenegro López, de 26 años, conocido como “Olozica” en las filas del desaparecido grupo Frente Unido “Andrés Castro”, FUAC.

En 2002, “Olozica” dijo a EL NUEVO DIARIO, que él se encargó de decapitar al jefe del FUAC, José Luis Marenco Pérez, entre Los Manchones y Los Cocos, municipio de Siuna, a pedido en vida por el subversivo, dijo en aquel entonces el ahora detenido.

“Yo no tengo nada que ver con esto (de las muertes), no sé por qué me detienen”, alegaba “Olozica”.