•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El olor a cemento húmedo fue el primer elemento con el que Ana Sabina Thomas relacionó la arquitectura. Ese olor lo aspiraba constantemente mientras sus padres construían la casa familiar durante su niñez. 

Muchos años después, Thomas estudió arquitectura en el Tecnológico de Monterrey, en México, y luego una maestría en Diseño arquitectónico en la Universidad Navarra en Pamplona, España. 

Se desempeñó como directora ejecutiva de la organización Techo. Ahora con 31 años de edad, Thomas trabaja como arquitecta y docente de la maestría en arquitectura, que imparte la Universidad Americana (UAM), y es además, propietaria del estudio de construcción y diseño SACH.

En esta conversación la arquitecta sostiene que el contexto actual es propicio para  cimentar las bases que permitan construir una capital más diversificada, una en la que los ciudadanos puedan estar más conectados con su espacio en la Managua del futuro.

“Lo importante es tratar de hacer que desde la arquitectura todo sea accesible para quien viaja a pie, para el que viaja en bici, en ruta, para quien viene en carro”, dice Thomas.

En el país, ¿Existe una tendencia de la arquitectura que predomine en particular?

Nicaragua como en casi toda es tierra fértil, o sea, es un país que en muchas cosas está innovando, porque de alguna manera no hemos sabido aprovechar la oportunidad que tuvimos como modo de reconstruir Managua de manera ordenada, de forma coherente, por así decirlo, con el entorno o con todas las posibilidades de la ciudad. Nosotros tenemos una tendencia  a imitar cosas sin tomar en cuenta necesariamente lo que está pasando localmente.

Mucha de la arquitectura de Nicaragua tiene que ver con el desarrollo de una ciudad que es horizontal y que crece con mucha mancha urbana, con la típica vivienda unifamiliar con el gran patio, donde además encerramos nuestra casa a través de muros ciegos o verjas y nos abstraemos de la responsabilidad de que la ciudad también nos pertenece, entonces de alguna manera toda esa arquitectura tiene que cambiar, si queremos que nuestra ciudad cambie.

¿Y cómo se puede lograr eso?

Lo importante es tratar de hacer que desde la arquitectura todo sea accesible para quien viaja a pie, para el que viaja en bici, en ruta,  o quien viene en carro. Estamos diseñando ciudades para el carro, Managua es una ciudad hecha para carro, es super difícil transitar, la gente lo hace por obligación, a pie, en bus o taxi, sin embargo no necesariamente la capital es amigable para todas esas personas.

Estamos acostumbrados a decir “ay es que Managua para el tiempo del terremoto era así“, o es que Managua era hermosa” llevamos a un turista a la zona del malecón, del puerto, y le decimos aquí era Managua antigua antes de que se cayera con el terremoto, pero estás obligando  a la persona a que  se imagine algo que no necesariamente tiene valor para este, y que es como un turismo nostálgico de algo que simplemente ya no existe y nos agarramos mucho de esa idea y estamos anclados emocionalmente a que hubo una ciudad hermosa, que era peatonal, que era ordenada y que se cayó.

Tenemos que comenzar a cambiar, darle su lugar a ese momento que fue, y comenzar a construir la ciudad que realmente queremos, la ciudad en la que queremos vivir los jóvenes, la ciudad que queremos enseñarle a la gente cuando venga, que queremos que el turista se quede en Managua, que no sea un lugar de tránsito solamente, entonces tiene que ser una ciudad atractiva para todo público, no puede ser enfocada solamente en quien desarrolla sus actividades diarias en un carro.

Menciona la necesidad de construir una ciudad distinta, ¿Qué elementos integrarían ese diseño?

Para mí lo principal es el transporte público, este debería ser de calidad y debe enfocarse en ejes de transporte masivo como está propuesto en el Plan Maestro de Desarrollo Urbano de Managua, presentado por JICA y la Alcaldía. Creo que esto va  a dignificar mucho la manera cómo uno se mueve alrededor de la ciudad, si vos tenés un transporte que es inclusivo, que es seguro, limpio y eficiente, muchas personas se bajarían del carro  y andarían  en ese transporte.

Por otro lado se debe pensar que cuando uno está joven para independizarse necesita cosas específicas, en esta ciudad no existe una arquitectura dedicada a la gente joven que quisiera vivir con un par de amigos, o que quiere hacer una vida de pareja. Mucho del sector inmobiliario está enfocado en la pareja joven con familia, que va a tener niños, mascotas y carro, entonces eso también tiene que variar un poco porque son rentas que son inaccesibles para una persona que está recién graduada o que empieza a trabajar.

¿Cómo se podría aprovechar mejor los espacios de la ciudad?

Parte de eso sería la planificación de ir creciendo en altura, delimitar la mancha urbana y definir un rumbo a seguir, obviamente lo nuevo a todo el mundo le asusta un poco, pero no deberíamos de tenerle temor a la altura, todo debe estar normado y reglamentado para que nada pase.

También es cambiar un poco la mentalidad, entonces densificar todo, crecer en altura, dejar de pensar en las grandes casas es parte de la sostenibilidad de la ciudad.

Muchas veces se piensa que el término arquitectura sostenible es aquella que emplea paneles solares, una turbina eólica en el patio y que más o menos en el interior todo es lead y sí, es parte, pero también involucra casas que sean más pequeñas, porque no necesitamos las grandes casas para ser habitadas por tres personas, no necesitamos un cuarto por persona, hay muchas cosas de pensamiento que creo deberían ir variando. 

Entonces, parte de la sostenibilidad es comenzar a pensar en cómo vivimos en sitios más pequeños, densificar en altura y también eso nos ayudará a compactar la ciudad.

¿Cómo se puede ir rompiendo ese esquema de las cuatro paredes y muros perimetrales al menos en menor escala en un principio?

Lo de las verjas es un tema que para mí tiene que ver mucho con la manera en como no estamos haciendo ciudad. Pasa lo mismo con los muros ciegos hacia las calles, esas no son casas diseñadas para las ciudades, si una persona va caminando afuera de mi propiedad y le pasa algo yo no lo podría ver, y viceversa. Mediante la arquitectura y los espacios públicos somos testigos visuales también de las cosas y somos parte de la ciudad, y por ende la ciudad se vuelve más segura, entonces los muros, las verjas, todo eso nos limita.

Es importante hacer edificios, casas, comercios y oficinas que estén casados con la ciudad en una relación de mutuo beneficio y cuido.

Cuando alguien escucha decir arquitectura propia de Nicaragua se remonta a los estilos coloniales de León o Granada, pero ¿hay alguna propuesta diferente que se pueda potenciar más?

Hay que ver las cosas naturales que nos envuelven, que nos obligan a hacer una arquitectura de cierta manera con sistemas pasivos, sol, viento, lluvia, iluminación natural, nos olvidamos muchas veces de esas cosas y que son más importantes que solo rescatar un estilo. Obvio uno piensa en arquitectura de Nicaragua y en esas construcciones coloniales de León y Granada, son hermosas y hay que preservarlas, pero no necesariamente tenemos que regresar. 

Hay elementos de la arquitectura colonial que se pueden recuperar como los patios centrales por ejemplo, son métodos de refrescar las casas, o la utilización de agua en ese mismo patio central para refrescar el aire. Esos son sistemas pasivos de climatización de la casa, no necesariamente que tengamos que poner el mismo patio central con la tejas y el patio colonial y el pasillito, sino que realmente podemos modernizar todo ese concepto a través de recuperar esa manera de hacer arquitectura de una manera fresca.

Desde la perspectiva de la academia, ¿Qué se está haciendo para impulsar cambios en la arquitectura?

Habemos muchos arquitectos jóvenes que estamos queriendo cambiar esa manera de pensar. Varios estamos siendo parte de la academia, algunos hemos tenido la oportunidad de estudiar fuera, de ver otras cosas, de vivir otras ciudades y poder decir si esto puede suceder en una parte del mundo, ¿por qué no puede suceder en nuestro país? El traer ideas frescas y compartirlas en la academia busca que muchos arquitectos jóvenes puedan cambiar su paradigma sobre la ciudad, su forma de pensar  sobre la arquitectura de Nicaragua y comiencen a proponer una manera distinta sobre cómo sería esa arquitectura de ciudad.