Luis Galeano
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El ex Contralor General de la República y actual aliado del Gobierno a través de la Convergencia Nacional, Agustín Jarquín, dijo que es necesario que el ente fiscalizador vuelva a ser uninominal, pues el sistema de colegiación aprobado con las reformas constitucionales de 1999-2000, la “pervirtió”.

Jarquín, al hablar con EL NUEVO DIARIO, dijo que existen sobradas razones para que la Contraloría retome su naturaleza uninominal y así darle vigor a su profesionalismo, algo que la población considera ha perdido luego que se convirtió en colegiada.

“Necesariamente la Contraloría debe volver a ser uninominal, porque el sistema actual la pervirtió, ha sido negativo”, dijo Jarquín.

Indicó que el haber pasado de un contralor y un subcontralor, a cinco contralores propietarios y tres suplentes, encareció el trabajo del ente y no les añadió “ni una pizca de calidad” a los exámenes de auditorías que se realizan.

Luis Amado Arosemena, Presidente de la Organización Centroamericana y del Caribe de Entidades de Fiscalización Superior (Occefs), en una entrevista que brindó a este medio el viernes de la semana pasada, dijo que las contralorías deben ser “independientes”, actuar con respeto y “sin miedo” a los políticos y empresarios poderosos.

Jarquín indicó que con el sistema actual, la responsabilidad de los que encabezan la CGR se diluye, porque la norma constitucional señala que el contralor cuando encuentre mérito para establecer presunción de responsabilidad penal y no lo hace, pudiera ser señalado como cómplice.


Colegiación vuelve lento el trabajo y diluye responsabilidades
Otro elemento más, que el ex contralor señala como negativo de la colegiación de la entidad, es que hace más lento el trabajo de la institución, porque debe someterse a una decisión en la cual debe haber consenso entre los contralores o la mayoría de ellos.

“También es una tentación y sobre todo cuando hay influencias políticas, da margen para negociar, y no es que lo hagan, pero sí hay espacio para que se den negociaciones sobre determinadas resoluciones”, dijo.

A juicio del ex fiscalizador estatal, el hecho de que los colegiados sean liberales o sandinistas, no es meritorio como para restarle credibilidad, porque él entró como socialcristiano, pero estimó que sí se debe exigir que los miembros de la CGR no tengan un vida política práctica, como se le ordena a la Policía.

“Te digo eso, porque en la CSJ, por ejemplo, ha habido casos de personas que no estaban ligados a partidos políticos y que sus decisiones fueron sesgadas, y otros que estaba ligados a partidos, y que sus decisiones fueron correctas, por tanto no es relevante”, señaló.

Jarquín validó las excusas que han puesto los contralores para haber aprobado más de 7,000 millones de córdobas en dos años y tres meses que lleva el gobierno del presidente Ortega, porque estima que han tenido razones para no detener las solicitudes.

“Creo que (los colegiados) hacen su mejor esfuerzo, y para quitarles un poquito de presión, en la nueva Ley de Contrataciones, supuesta a aprobarse este año, se debe incorporar el mecanismo del cartel que se usó en el pasado y que dio muy buenos resultados”.

“Eso tendría como resultado un precio mejor, con la misma calidad y hasta mejor, y así se quitan la discrecionalidad de decir que sí o que no, que a mi criterio, es muy grande”, añadió.

Contradice a Montenegro

Para el ex contralor, no es conveniente que la facultad de aprobar contrataciones directas se le quiten a esa entidad, como lo planteó el vicepresidente de la CGR Luis Ángel Montenegro, a finales de la semana pasada, cuando por fin habló con los medios no oficiales, para salir en defensa de las exclusiones que han aprobado y del Ejecutivo.

“La Contraloría es la que debe mantener esa responsabilidad, porque técnicamente es la que maneja más el asunto, lo que pasa es que hay un ambiente pesado, la CGR está de moda, y creo que por eso reaccionan de esa manera, pero es la CGR la que debe hacerlo”, manifestó.

Jarquín considera que la nueva ley de CGR --aprobada la semana pasada-- y la nueva Ley de Contrataciones --en discusión en la Asamblea Nacional--, cuando se apruebe, va a sumar más y mejores elementos al trabajo del ente fiscalizador. “Si a eso le sumas que la Contraloría vuelva a ser uninominal, estaríamos hablando de un ente fiscalizador que recuperaría su naturaleza”, concluyó.