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Colaboración
Utilizar el teatro como un medio alternativo para la representación y confrontación con problemas que no se mantienen en la palestra pública, es una herramienta invaluable para la creación de conciencia social. Iniciativas como ésta, que propician un ambiente de participación para todos los actores sociales, son fundamentales para el desarrollo de nuestras sociedades.

El Teatro “Justo Rufino Garay” ha culminado exitosamente la primera etapa del proyecto “Participación Ciudadana usando el Teatro como vehículo de Comunicación Social”. En esta primera etapa se contempla el trabajo con espacios de formación académica y el trabajo con jóvenes líderes comunitarios, además de la investigación y posterior puesta en escena de un problema público. El proyecto está siendo financiado por el Fondo Común de Apoyo a la Sociedad Civil para la Gobernabilidad Democrática y tiene una duración de tres años.

A partir de este año se trabaja con las universidades y con el magisterio. Se han hecho convocatorias a lo interno de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, de la Universidad Nacional Agraria, y de la Escuela Normal “Alesio Blandón”. Se han conformado grupos de teatro y se ponen en escena obras con temáticas ligadas a las realidades de cada espacio de formación.

Otro aspecto del proyecto es que el Grupo de Teatro “Justo Rufino Garay” está trabajando profesionalmente en una serie de investigaciones sobre problemas sociales. Como resultado de las investigaciones se producen puestas en escena que servirán de tema central para el desarrollo de debates y foros. Así surge la obra “Sopa de muñecas”, de la cual se realizaron cuarenta presentaciones en dos meses.

La famosa “Sopa de muñecas”

Teniendo como eje central la violencia intrafamiliar, “Sopa de muñecas” se presentó gratuitamente ante diversos grupos de la sociedad civil. Para René Medina, actor principal de “Sopa de muñecas”, lo más impactante es ver la reacción de la gente, “cómo se ven reflejadas en la obra”. En los foros se daba espacio al intercambio de opiniones entre los espectadores y los protagonistas, como una herramienta didáctica y de retroalimentación.

Lucero Millán, directora del Teatro “Justo Rufino Garay”, explica que el objetivo principal es reflejar que la violencia es una construcción social que se reproduce a lo interno del hogar. “Estamos hablando de un problema que durante mucho tiempo se consideró privado, siendo indudablemente público”, comenta. En la obra se refleja que no sólo los hombres son culpables de la violencia intrafamiliar, sino que todos y todas somos reproductores de la misma.

También se ha capacitado a jóvenes líderes como actores y con principios de dirección escénica para que puedan reproducir su conocimiento en sus comunidades. Los jóvenes, que recibieron clases por siete meses, fueron seleccionados a través de un casting a inicios de año.

A finalizar las clases, cada joven debía seleccionar una comunidad para organizar y dirigir un taller de una semana. Para Enid González, una de las jóvenes seleccionadas para participar del proyecto, la experiencia fue única. Enid trabajó con los estudiantes de quinto año del Colegio María Inmaculada, en Altagracia. “En el desarrollo de la semana, muchas personas que tenían problemas de concentración o eran muy tímidas, ya estaban desinhibidas y con ganas de trabajar” dice.

Douglas Aguilar, otro joven involucrado, considera que una semana para desarrollar los contenidos que ellos estudiaron por siete meses es demasiado corto. Douglas afirma que el mayor beneficio de las personas en las comunidades es la motivación “para buscar dónde aprender más”.

Desde hace dos semanas, el Grupo de Teatro “Justo Rufino Garay” está en un proceso investigativo para su próxima puesta escena. El tema de la obra aún no ha sido revelado, pero Lucero Millán afirma que “se gana muchísimo más viendo una obra de teatro que haciendo un discurso”.

Este proyecto ha tenido un gran éxito. Se espera que el próximo año se puedan incluir sectores que, por falta de recursos, no pudieron beneficiarse del mismo. La participación ciudadana debe ser una prioridad y se necesita mayor involucramiento de las organizaciones de la sociedad civil.

El teatro, más que un medio de entretenimiento, es una herramienta que puede seguir siendo aprovechada para iniciativas de desarrollo social.