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Costa Rica
Varias cuadras de filas de compatriotas que se trasladan a Nicaragua, son normales en estos días en los alrededores de la terminal de la Deldu, empresa en San José que llega hasta la frontera de Peñas Blancas.

Miles de nicaragüenses que realizan el retorno transbordando esperaban con impaciencia este fin de semana poder abordar una unidad. Eran las nueve de la noche y se observa “un mar de gente”.

Es tanto el desborde de personas, que los oficiales de tránsito optaron por cerrar varias calles aledañas para evitar peligro a los que esperaban. Espera que se alarga hasta más de cuatro horas.

“Vine a las cinco de la tarde y mirá qué hora es (pasadas las 8 de la noche de este viernes), estamos cerca. Hemos esperando demasiado y todavía nos hace falta comernos las filonas de la frontera”, comentó Juan Carlos Álvarez.

Mientras, un grupo de mujeres con maletas y niños, esperaban a sus parejas en las afueras de la sucursal del BAC San José, pues a ellos les habían pagado momentos antes en el Parque “La Merced” y estaban comprando dólares.

Caminata y carga
El pasaje es más barato (unos siete dólares) que en las empresas que llegan hasta Managua, sin embargo, es más tedioso para quienes llevan maletas y regalos, ya que deben caminar unos 500 metros para llegar a la aduana de Nicaragua y después salir del complejo para abordar otro autobús que los traslade a Rivas o a Managua.

A pesar que las unidades de la Deldu salen en cuanto están llenas, las filas parecieran no terminar nunca.


Varias horas de
espera por el sellito
Más de tres horas esperan estos viajeros para que les ponga el sello de salida, y pobres quienes olvidaron cancelar su visa en el Banco de Costa Rica (BCR). Estos deberán “tragarse”, otra fila en la única sucursal bancaria que existe en la frontera.

En el puesto hay más personal migratorio y se amplió el horario de atención, pero las unidades llegan en promedio con 47 pasajeros cada 10 minutos, lo que va generando acumulación de cientos y cientos de nicaragüenses o de ticos que van de vacaciones a Nicaragua.

Pero la interminable espera no culmina al pasar la guardarraya, ya que del lado nica los esperan otras filas que tampoco son cortas: una para el sello migratorio y otra para la revisión de aduana.

“Es un atraso. Si llevamos electrodomésticos usados nos quieren cobrar impuestos o nos mandan a otra fila para bonificarnos el pasaporte”, señaló Cándida Flores, de Managua.

En los mismos términos expuso Silvana del Carmen García: “Es una barbaridad que nos cobren como si los artículos son nuevos. Deberían tener consideración porque saben que pasamos trabajando todo el año para medio comprar cosas que les llevamos a la familia”, sostuvo.

Quienes usan la modalidad del transborde, deben ser cuidadosos, pues los ladrones se alborotan en estos días. En la frontera hay que cambiar a “coyotes” autorizados y sacar bien la cuenta en la conversión de colones a dólares o a córdobas. El dólar lo venden a un promedio de 505 colones por uno.