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Ex obreros de plantaciones de caña en el noroeste de Nicaragua, demandan una indemnización al ingenio San Antonio, propiedad del poderoso grupo empresarial Pellas, alegando haber contraído enfermedades debidas al contacto con pesticidas. Una delegación de ex jornaleros instalados en tiendas de plástico y hamacas, en los predios de la catedral de Managua, intentan sensibilizar a los dueños del principal centro azucarero, a que les indemnicen por los daños causados a su salud.

Viejos ex obreros, mujeres y hombres, enfermos, mal alimentados, con las ropas raídas, semi calzados, bajo abrasadoras temperaturas de 34 grados centígrados, realizaron hoy una marcha hasta las oficinas centrales del grupo, donde no fueron recibidos por ningún directivo. Pese a que el movimiento se instaló en la capital hace unos 10 días, la compañía no ha formulado ninguna declaración respecto al reclamo de sus ex trabajadores.

La dirigente de los afectados, Carmen Ríos, manifestó que el uso "indiscriminado" de agroquímicos en las plantaciones de caña, de una gama de los llamados "17 pesticidas malditos" los cuales son perjudiciales para los humanos, han dejado un saldo de 3.262 muertos. Otros 8.000 ex jornaleros se hallan afectados por diferentes males y reciben atención en el Seguro Social, aseguró la dirigente. Uno de los principales problemas derivados del contacto con químicos como Furadan, Gramoxone, Random, es la insuficiencia renal que genera otros padecimientos relacionados.