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Las columnas de humo que salían ayer de una vivienda situada en el barrio Cristo del Rosario, al oeste de la capital, alarmó a los pobladores quienes llamaron de inmediato a los bomberos para que acudieran a sofocar el siniestro y evitar que el fuego se propagara a otras viviendas.

Ignacia Mendoza —vecina—expresó que la propietaria del inmueble, Petronila Esquivel, no se encontraba a la hora del incendio, porque andaba trayendo a su hijo de la escuela primaria.

“Salí en carrera a avisarle a una muchacha que trabaja en la iglesia, a quien le dije lo que estaba pasando y ella le comunicó a Petronila, quien casi se desmaya en la calle al saber que su casa se estaba quemando. Me da pesar porque es una mujer luchadora, ella es sola con su hijo”, indicó la vecina.

Mendoza comentó que su vecina le había dicho que dejó todo desconectado y que no se explicaba cómo comenzó a tomar fuego la vivienda, que se sitúa de la iglesia católica Cristo del Rosario, 75 varas al oeste.

Doña Petronila al observar el movimiento de los bomberos se desmayó, por lo que los vecinos trababan de reanimarla con té y hojas de naranja agria, mientras esperaban una ambulancia de la Cruz Roja para que le brindara asistencia.

Bomberos

Por su parte, el subcomandante Luis Solórzano, de la Dirección General de Bomberos, no precisó la hora de la llamada, pero coordinaron con el Benemérito y gracias a la efectividad el fuego no se propagó.

El subcomandante determinó que el área total de la vivienda es de 50 metros cuadrados y solo ardieron dos metros cuadros, donde se perdió ropa, enseres y una división de un cuarto.

“Todavía no podemos definir cuál es su origen, porque estamos en investigación, pero podemos apreciar que hay mucho desorden en los conductores, (alambres de electricidad)  tenemos conductores de todos los calibres”, externó el subcomandante Luis Solórzano, de la Dirección general de Bomberos de Nicaragua.