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Luisa Amanda Gómez Lindo (70) es partera desde su juventud, en las comunidades alejadas del fronterizo municipio de Somotillo. Ella pertenece a 580 parteras que prestan servicios en salud en todo el departamento, remitiendo en lo que va del año a 3,174 mujeres de la zona rural a las Casas Maternas, para esperar la hora de dar a luz.  

Gómez es fuerte. “Nunca me dio miedo sacar a los recién nacidos. Vinieran normales, de pie, de nalgas, atendí partos de gemelos y ninguno se malogró”, dijo tras mostrar pesar porque en su familia no deja relevo generacional.

Un centenar de mujeres, que se dedican a atender partos en Chinandega, se reunieron en la vieja estación del ferrocarril de esta ciudad para recibir reconocimientos por sus labores y premiar a las Casas Maternas mejor administradas.

La doctora Cruz Cano, delegada del Silais en Chinandega, dijo que estas reuniones son anuales. “Se reconoce el apoyo que estas mujeres dan al Ministerio de Salud, pues son un pieza importante para reducir la mortalidad materna”, indicó.

Cano dijo que ellas identifican a las mujeres embarazas, niños recién nacidos o febriles para captarlos y remitirlos a los cuatro hospitales primarios instalados en el departamento.

Las Casas Maternas elegidas por su limpieza y atenciones en charlas educativas a la mujer, fueron, en primer lugar, la del municipio de Somotillo;  segundo lugar, la de Posoltega, y en tercer lugar la de Corinto, población donde todos los partos son atendidos en el hospital pero utilizan la Casa Materna para charlas de lactancia materna y parto acompañado.

Acompañamiento paterno

Allí estaba presente Vilma Arteaga, quien asume las labores de consejería en la Casa Materna. “Los partos ahora son acompañados; el papá del niño puede entrar para asistir al alumbramiento, también que se les suministre leche materna al menos en los primeros seis meses, y otra diferencia de antes es que ahora muchas niñas están saliendo embarazas”, enfatizó.

Ondina Sánchez, del municipio de San Pedro de Potrero Grande, todavía atiende partos a los 80 años. “Soy partera desde los 25 años y lo más difícil para mí fue un niño que se vino antes de tiempo y les acompañé en la ambulancia hasta el hospital. El niño venía de pie y mi decisión de llevarla al centro asistencial salvó la vida de la mujer y su hijo”, relató.