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 Para recolectar 16 libras de cartón, Francisco Raúl Cortez, de 30 años, recorre el mercado Oriental desde las 5 a.m., hasta las 3 p.m. Por cada libra recibe C$1.95.  A diario este recolector —o pepenador, como también llaman a las personas que se dedican a este oficio— está en contacto con contaminantes y objetos que les causan heridas.  

En varias ocasiones se ha cortado las manos con vidrios cuando separa el cartón de otros materiales en el Oriental, mercado que produce a diario 140 metros cúbicos de basura. 

Rubén Aguinaga, supervisor de limpieza de la Corporación Municipal de los Mercados de Managua (Commema), asegura que no hay datos de cuántos recolectores informales trabajan en este centro de compras. Cortez, con el pelo largo, la ropa sucia y desgarrada, camina por los callejones de este mercado rebuscando cartones en los tramos.

De acuerdo con datos de Commema, 60 operarios se dedican a limpiar las tres zonas en que se divide el Oriental. Aguinaga afirma que estos trabajadores, denominados higienistas, deben trasladar hasta 7 metros cúbicos de desechos al día.  

“La mayoría de basura es orgánica, se encuentran con desperdicios de partes de animales como la vaca o el cerdo, en ocasiones en estado de descomposición avanzado”, detalla Aguinaga. 

El doctor Hugo España, especialista en toxicología, explica que por lo general los recolectores de basura tienen afectaciones a nivel de la piel, los ojos, las vías respiratorias y gastrointestinales.

“El contacto con la basura usualmente provoca irritación o en algunos casos procesos infecciosos, dependiendo del tipo de residuo, el tiempo y la cantidad a la que se haya expuesto”, señala España. 

Óscar Danilo Pavón es un higienista del Oriental que tiene 20 años de trabajar en este mercado. Afirma que su olfato se adaptó a la hediondez. “El hedor penetra en la ropa y se queda”, sostiene.  

Trabaja seis horas al día y usa botas de hule, pantalón jean, camisa de tela. No le gusta usar guantes ni mascarilla.  

Los efectos dañinos

Los pepenadores que andan en las calles buscan material inorgánico como plástico, sin embargo los lugares de donde lo toman son basureros ilegales, cauces o tragantes, todos rodeados de muchos contaminantes y agentes biológicos que pueden causarles una infección. 

El toxicólogo España sostiene que la basura que puede ser relativamente dañina es la que contiene residuos químicos, de uso agrícola, residuos de productos que se utilizan para limpieza y residuos de metales que generalmente son desechos de lugares como laboratorios, hospitales e industrias.

“Todos esos residuos si no son adecuadamente embalados o puestos en algún tipo de recipiente especial, pueden provocar una intoxicación directa a las personas que los manipulan”, afirmó España.

Por otro lado Julio Santos, miembro de los Jóvenes Ambientalistas, organización que trabaja con cooperativas de recolectores en ciertos municipios del país, asegura que a los recolectores que ellos apoyan les recomiendan portar su botella de agua, usar guantes, botas de hule, mascarilla y otras cosas.

No obstante, aunque el principal riesgo se encuentra en tener contacto con materiales cortantes y punzantes, incluso con sustancias toxicas, una de las afectaciones que pasan desapercibidas son los problemas físicos. 

Problemas lumbares

Aguinaga, supervisor de limpieza de Commema, asegura que los problemas lumbares son constantes entre los recolectores de basura. “Los chequeos médicos arrojan que algunos compañeros tienen discos (de la columna) desviados. Esto se debe al peso que ellos cargan”, asevera. 

Un carretón de higienista del mercado Oriental tiene capacidad para 1.60 metros cúbicos de basura, señala Aguinaga. Los recolectores del Oriental trabajan solo seis horas, pero pueden hacer entre cuatro y cinco viajes con la carga completa.

En las calles de la capital se ve a gente cargando sacos repletos de botellas o cartón. Algunos caminan varios kilómetros para recolectar suficientes desechos. Los recolectores, además, no tienen un ingreso estable.

Un higienista del Oriental tiene un salario de 5,500 córdobas mensual, según Aguinaga, pero recibe un bono de 750. Además recibe un 20% más por trabajar con la basura.