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Los magistrados de la Sala Penal II del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) confirmaron la condena de 25 años de prisión que por asesinato dictó la jueza Irma Laguna para el francés Abraham Freddy André y tres pescadores nicaragüenses.

Los otros tres sentenciados  por el crimen de O’ Dell Terry Wayne son los nicaragüenses Juan David Flores Herrera, Paolo Flores Abea y Alem Osmar Baltodano Gómez, alias “el Cabezón”.

“Se confirma en todas y cada una de sus partes la sentencia condenatoria dictada por la jueza Primero Penal de Juicio de la capital (Irma Laguna)”, dice en su parte resolutiva la sentencia del TAM.

Los sentenciados al ejecutar el crimen a garrotazos, golpes y puntapiés entre la medianoche del 28 de enero de 2017 y la madrugada del 29 del mismo mes, “no mostraron ninguna piedad para con su víctima”, señalan los magistrados del tribunal de alzada.

Al igual que lo dijo la jueza Primero Distrito Penal de Juicio de la capital, Irma Laguna, en la sentencia de primera instancia los magistrados del TAM expresan que los cuatro condenados estaban plenamente conscientes del acto que iban a hacer cuando decidieron agredir a la víctima.

Asimismo, los letrados señalan que al momento de la agresión la víctima (O’ Dell Terry Wayne) caminaba sola, desarmada, en total estado de indefensión frente a sus agresores que le superaban en número (cuatro contra uno) y quienes iban armados de un garrote.

Rechazan agravios

En la sentencia notificada ayer, los magistrados del TAM rechazan los agravios o perjuicios que los abogados defensores aseguran les causó la sentencia dictada por la titular del Juzgado Primero Distrito de Juicio de la capital.

Los magistrados de la Sala Penal II del TAM, en su sentencia, consideraron inaceptable los alegatos de los abogados defensores de los  tres pescadores, por considerar que estaban retrotrayendo el proceso a etapas ya pasadas.

Al referirse al francés, Abraham Freddy André, los magistrados del TAM desestiman los alegatos de su abogado defensor porque dice que la sentencia de primera instancia carece de fundamentos o pruebas, pero en la apelación el abogado defensor contradictoriamente ataca las pruebas con las que se demostró la culpabilidad del europeo.