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Un lagarto que desde hace más de ocho años es protegido por una familia de Playa Marsella, del municipio de San Juan del Sur, se ha convertido en una de las atracciones para turistas nacionales y extranjeros que visitan este concurrido balneario, localizado a 9 kilómetros al norte de esta ciudad.

Quienes llegan a las costas de la desembocadura del estero de Marsella ven con asombro cómo el reptil bautizado con el nombre de Paco hace caso al llamado de su protectora María Concepción Cascante, de 63 años.

“Paco tiene más de 8 años de habitar en el estero y cuando sale a flote o se acerca a mi negocio, yo le chiflo o lo llamo por su nombre para darle de comer y atiende al llamado como si se tratara de una mascota ya familiarizada con uno, y los turistas que ven esto disfrutan de la escena y aprovechan la oportunidad para hacer fotografías y llevarse un recuerdo del reptil”, manifestó.

Aunque en el 2015, algunos residentes de la zona advertían que la presencia del lagarto representaba un riesgo y las autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), hicieron intentos por sacarlo del estero, al final, su protectora junto con sus hijos y otros pobladores lograron que la extraña mascota continuara paseándose de este a oeste por el caudal.

“Nos familiarizamos con este lagarto desde que lo miramos por primera vez cuando era pequeño, y lo bautizamos con el nombre de Paco y como al año comenzó a hacer caso al llamado que le hacemos y nunca ha atacado a las personas y sale tranquilamente a tomar el sol al costado sureste de la costa”, explicó Cascante.

La historia de “Paco” ha trascendido entre los turistas a través de las redes sociales y los sitios web que promocionan turísticamente playa Marsella, cuenta Jennys Monjarreth Cascante de 37 años, una de las hijas de Cascante.

“Él no es agresivo pero no hay que confiarse y vivimos pendientes cuando se aproxima al negocio de mi mamá o a orilla de la costa, y a lo que no tolera mucho es a los perros que se le acercan, pero tampoco ha causado daños a canes”, afirmó Monjarreth.

El lagarto mide aproximadamente 1.90 metros de longitud y según Herrera en ocasiones se le ve con un lagarto hembra que raras veces se aproxima a su negocio de alimentos y bebidas que tiene a orillas del estero.

El espécimen es alimentado únicamente con pescados, y según la familia Cascante ellos no le proporcionan carne de res o pollo, para evitar que se torne agresivo.

A orillas del río también han colocado rótulos que advierten de la presencia del reptil y otros que aconsejan a los visitantes no alimentarlo.

Juan Carlos Sandino, habitante de la zona, confirmó que los lugareños se han encariñado del lagarto, y han permitido que permanezca en el estero, “porque más bien es un atractivo, no se cruza al mar, sabe sus horarios de comida, hace caso al llamado y su presencia es una atracción para el visitante sobre todo los fines de semana”, afirmó.