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La cantidad de muertes provocada por la diabetes y la hipertensión arterial, las dos principales enfermedades crónicas en Nicaragua, podrían ser reducidas hasta en un 15% con más proyectos de monitoreo a la prevención, diagnóstico y tratamiento de los pacientes, aseguró el doctor Richard Garfield, especialista en salud pública del Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, y quien fue funcionario del Ministerio de Salud (Minsa) en los años ochenta. 

“La atención primaria debe enfocarse en todo eso hasta que la mayoría de personas con esas enfermedades estén diagnosticadas y tratadas. Nicaragua es un lugar tan bueno para organizar servicios, pero no se ha hecho un enfoque adecuado en esas cosas todavía”, afirmó.

Aunque los hábitos alimenticios y el ejercicio físico podrían disminuir significativamente los índices de diabetes o hipertensión, los resultados son “difíciles y lentos”, mientras que con la oportuna atención y el tratamiento médico se podría mejorar la calidad de vida en el país en menos tiempo, agregó Garfield. 

“Hay que comenzar con lo que hay, que es sistema asistencial. Que los diabéticos tienen que saber que tienen azúcar elevada y que con el control de su medicamento o de sus actividades bajo supervisión del profesional de salud, el 90% puede vivir bien. No es suficiente esperar que ellos nos pidan la ayuda”, precisó. 

Asimismo, el especialista agregó que las estrategias consisten en iniciativas de concientización a la población, reducir el subregistro diagnosticando a la mayor cantidad posible de personas con enfermedades crónicas y tener un sistema de información para que pueda seguir tomando el tratamiento básico en cualquier lugar donde se encuentre.

La hipertensión arterial es la principal enfermedad crónica en Nicaragua, que afecta a unas 174,956 personas y es la séptima causa de defunción a nivel nacional. Por otro lado, hay al menos 84,183 pacientes con diabetes en el país y es la segunda causa de muerte, de acuerdo con las cifras oficiales del Mapa de Padecimientos del Minsa. 

Los avances

El CDC está vigilando actualmente el estatus de salud pública en Centroamérica y se ha detectado que los sistemas “están avanzando en muchos aspectos”, sostuvo el especialista durante su participación en el programa de capacitación a profesionales de la salud de la región, celebrada este viernes en la escuela de negocios Incae de Managua. 

Garfield destacó también que en los últimos años, en Nicaragua se han reducido los índices de mortalidad infantil, mortalidad materna y malaria, y que podrían seguir disminuyéndose hasta en un 25% en los próximos años. 

No obstante, además de las enfermedades crónicas es necesario monitorear los problemas de malnutrición infantil: la desnutrición crónica y la obesidad. “Monitoreo es lo básico para saber quiénes están en buena situación, quién no, cuando hay un cambio a lo mejor y a lo peor para promoverlo o reducirlo. Eso es vigilancia, es esencial”, añadió Garfield.