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Después de 58 años de unión, una pareja de septuagenarios, habitantes de Juigalpa, Chontales, contrajo matrimonio civil este fin de semana, rodeados de una parte de sus hijos, varios de sus 30 nietos y algunos de sus 8 bisnietos y 2 tataranietos.

Los esposos son Gregoria Salgado Diaz, de 75 años, y Emiliano Torrez Sandoval, de 79 años.

El matrimonio civil se celebró con una emotiva fiesta en su casa de habitación, en la ciudad de Juigalpa.

La pareja procreó 7 hijos, de los cuales 5 están vivos y 2 fallecidos.

"Ella (su esposa Gregoria) tenía 17 años y yo 21, cuando 'nos robamos'. Nos fuimos. Hasta ahora decidí casarme porque ella es la madre de mis hijos. Tenía que honrar a mis hijos y a ella tambien", manifestó el señor Torrez Sandoval.

Gregoria Salgado Diaz, de 75 años, y Emiliano Torrez Sandoval, de 79 años. Mercedes Sequeira/ENDExplicó que antes no se había casado debido a que "nadie nos decía que eso era bueno, hasta ahora yo comprendí que eso es una gran cosa ante Dios y ante la ley, por eso lo hice para honrar a mis hijos", resaltó.

Según Torrez Sandoval, inicialmente trabajó como agricultor pero a raíz de que se accidentó, lesionándose uno de sus brazos, se dedicó a la carpintería en la empresa arrocera Altamira, de donde salió jubilado.

"Ahí trabajé 19 años, más que todo hacía ataúd. El trabajador que se iba muriendo o un familiar del mismo, yo le íba haciendo su ataúd. Alrededor de 4, 000 ataúdes hice", relató.

Contó que la idea de casarse con doña Gregoria la tenía desde hace 1 año, pero no lo había hecho por falta de dinero y tiempo.

"Fue psicosis mía. Dicen que si uno no es casado, los hijos son bastardos. Yo vivía con eso y entonces decidí que tengo que hacerlo (casarme). Mi esposa se dio cuenta un mes antes que nos íbamos a casar, compré un chancho, lo engordé y lo maté y nos casamos", señaló el septuagenario.

Con respecto a que la mayoría de los jóvenes no opinan por casarse,  sino que sólo se ajuntan con su pareja y se van de la casa, Torrez Sandoval manifestó: "Francamente la juventud es así y no sé porque".

En su caso, sostuvo:"Me siento feliz y completo".

¿Cómo se conocieron?

Por su parte, la señora Gregoria también dice sentirse feliz y cotenta por casarse con el padre de sus hijos, todos mayores de edad.

"Mi marido llegaba con su mamá a Muhán a vender y así yo lo conocí. Me gustó tanto que cuando una se enamora de verdad me fui huida. Cuando regresé a la casa, mi papá me tenía una gran tajona, pero no me pegaron porque llegué con la mamá de mi esposo", recordó Salgado Diaz.

Parte de la familia de los ancianos que contrajeron matrimonio. Mercedes Sequeira/END"En el momento se nos metió (casarnos), yo le dije que sí. Mi mayor deseo era casarme. Mire, hasta que lo logramos. Me puse alegrísima", dijo doña Gregoria, quien aseguró que en los 58 años que lleva junto a su marido nunca ha recibido maltrato físico ni psicológico.

"Salió a su papá, como una cajeta (de dulce)", dijo.

Aunque en la vida de la señora Gregoria no todo ha sido "color de rosa", pues a sus 6 años, ella y sus 2 hermanas más fueron abandonadas por sus progenitores, por lo que fueron criadas con una tía.

En su adolescencia, la señora Gregoria ayudaba a hacer tortilla a su tía para vender.

La pareja asegura que no sabe leer ni escribir porque nunca pisaron una aula de clases, no obstante sus hijos son profesionales.

De los 5 hijos que procrearon doña Gregoria y don Emiliano, una vive en Costa Rica y otro en Estados Unidos, y el resto en Nicaragua.

Todos ellos apoyan económicamente a sus padres. Actualmente la pareja vive con una hija y con una parte de sus nietos. De acuerdo con don Emiliano y doña Gregoria, tienen 30 nietos, 8 bisnietos y 2 tataranietos.