•   Rivas, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Web

Recorrer Latinoamérica pedaleando, de extremo a extremo, es la meta que se han propuesto los argentinos Sebastián Cáceres y Gastón Gaspar Jackson, quienes han emprendido la travesía en direcciones opuestas.

Cáceres, de 39 años, salió de la ciudad de Córdoba, Argentina, el 8 de octubre del 2016, y su coterráneo, de la misma edad, partió de México el primero de mayo de este año, con rumbo a su país y en el trayecto ambos se encontraron en Nicaragua, al pasar la noche del 22 de octubre en la estación de bomberos de la ciudad de Rivas.

“Entre los argentinos existe mucha pasión por practicar el ciclo turismo y en los recorridos muchos coincidimos en puntos de referencia que usamos para acampar la noche, como estaciones de bomberos, tal y como ocurrió en esta ocasión con Gastón, al cual no conocía”, señaló Cáceres.

De acuerdo con los argentinos, ellos han estado en el mundo del ciclismo y siempre han soñado con recorrer y conocer el mundo en bicicleta, sin necesidad de contaminar el medio ambiente, ni disponer de grandes sumas de dinero.

“Yo desde que salí de Córdoba, Argentina, hasta la ciudad de Rivas, he recorrido más de 12,000 kilómetros de país en país y lo básico ha sido mi bicicleta, en la cual pedaleo más de 70 kilómetros por día, y un par de mochilas en las que guardo herramientas básicas que requieren para sobrevivir en el camino”, reveló Cáceres.

Aseguró que desde que salió de su ciudad natal no ha pagado por servicio de alojamiento, ya que al igual que otros hace uso de las estaciones de bomberos, Cruz Roja o estaciones de gasolinera para dormir durante la noche.

Los dos argentinos en su recorrido por Nicaragua. Lésber Quintero/END“Si me agarra la noche en áreas alejadas a las ciudades o poblados, busco un lugar adecuado a orillas  de la carretera para acampar en la bolsa de dormir que cargo en la mochila, junto a herramientas que uso para dar mantenimiento a mi bicicleta”, resaltó.

Para alimentarse y pagar las visas en los respectivos países donde van ingresando, los argentinos realizan trabajos temporales para recolectar dinero.

Según Cáceres, su trabajo en Argentina era en un taller de bicicletas, pero en la larga travesía le ha tocado hasta pedir comida a cambio de trabajo o cortar café, como en Colombia, donde  fue víctima de un robo.

“Yo al llegar a Colombia decidí trabajar en cortes de café para recolectar el dinero que necesitaba para cruzar a Panamá en barco, ya que no existe ruta por tierra y en la hacienda cafetalera me robaron 200 dólares y me vi obligado a trabajar por más tiempo”, relató.

Gastón, originario de Buenos Aires, Argentina, señala que lo que se requiere para esta travesía es un alto grado de exigencia física y que la recompensa de ellos es conocer cara a cara y sin límite de tiempo los múltiples paisajes y culturas de los pueblos latinoamericanos.

A diferencia de su conterráneo, Gastón se dedica a elaborar artesanías y bisutería que luego ofrece en las ciudades donde va llegando, para ayudarse a sufragar los gastos de alimentación y otras necesidades básicas.

Ambos mantienen constante comunicación con sus familiares a través de las redes sociales y aseguran que como ciclistas de aventura no pueden portar dinero por temor a robos y por esa razón prefieren pedalear con sus bolsillos vacíos.

Aseguran que lo más difícil para ellos es cuando llega la noche y cansados tienen que buscar el sitio adecuado para descansar y en el trayecto ambos han tenido que cambiar las llantas traseras en una ocasión.

Cáceres proyecta llegar a Yucatán, México, en diciembre de este año, donde pretende buscar un empleo para luego emprender otro viaje por Europa, mientras que Gastón proyecta llegar a su tierra en ocho meses.