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Disfrazados como diablitos, payasos asesinos, personajes del folklore mexicano o de antiguas leyendas de miedo que evocan la colonización española, miles de nicaragüenses participaron la noche del viernes en la tradicional fiesta de "Los Agüizotes" en la sureña ciudad de Masaya.

Durante el carnaval, que inició al anochecer en la plaza Magdalena del barrio Monimbó de Masaya, los nicaragüenses se divirtieron asustando por las calles, al son de bandas filarmónicas y chicheros.

"Es una expresión popular nacida del humor de los masayas", una población de origen chorotega con rica cultura, afirmó a la AFP el antropólogo nicaragüense, Salomón Alarcón.

Esta pareja vive el amor enla noche de Agüizotes. EFE/ENDLa fiesta surgió en 1976, en los años más difíciles de la pasada dictadura somocista, como una forma de rebelarse a las restricciones que imponía el régimen a la participación y organización popular, comentó.

"Es una manifestación de resistencia popular ante las adversidades, donde la gente se ríe de las situaciones difíciles (..) y para espantar las malas vibras, los malos espíritus", explicó Alarcón.

En la procesión, la gente desfiló con máscaras de espantos, otros se maquillaron rostros de terror, se vistieron como diablitos o recrearon a La Catrina, un popular personaje mexicano, también conocido como la Calavera Garbancera.

Muy pocos revivieron con sus disfraces personajes de la leyenda nicaragüense que antes invadían al carnaval como "La Cegua", "La llorona, "La Mocuana" o "El padre sin cabeza", que representa al fraile español Antonio Valdivieso que fue asesinado en 1550 por defender a los indios nicaragüenses.

Los "malvados conquistadores de un solo tajo de machete arrancaron la cabeza del fraile" Valdivieso y desde entonces "el padre sin cabeza pasa penando por las calles de la ciudad", cuenta la leyenda.

También fue poco popular este año "La llorona", una indígena que se enamoró y quedó embarazada de un soldado español que luego la abandonó.

Dice el mito que la joven arrojó al bebé al río por temor a su madre que le decía que "no hay que mezclar la sangre del verdugo con la del esclavo", tras lo cual enloqueció y su alma se escucha lamentar por los ríos.

Vea continuación cómo se celebró el año pasado la noche de agüizotes:

Los agüizotes representan una fuerte tradición en Masaya.

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