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En todo el mes de octubre, ocho fenómenos meteorológicos ingresaron al territorio nacional, causando más de una veintena de muertos, miles de personas afectadas e inundaciones en las comunidades. 

El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), a través de informes gubernamentales, precisó con anticipación la llegada y trayectoria de la tormenta tropical Nate, un eje de vaguada, un canal de monzón, las ondas tropicales, dos sistemas de baja presión y un frente frío a lo largo de este mes.

Esto se debe a que actualmente hay mayor vigilancia y hay más satélites que permiten diagnosticar las probabilidades de evolución, trayectoria y posibles daños que pueda ocasionar un temporal en el país, afirmó el ingeniero Agustín Moreira, especialista en meteorología del Centro Humboldt. 

“Hay más vigilancia y hay más actualización de los eventos, entonces al haber más actualización hay mayores datos al alcance con las tecnologías. Los satélites nos ayudan a saber cómo podemos pronosticar el comportamiento de un evento y a dónde se va desplazando. Eso da una idea para decir con seguridad un pronóstico”, señaló Moreira. 

¿Cómo se pronostica? 

El meteorólogo Moreira explicó que para poder emitir un pronóstico del clima se debe monitorear los satélites de instituciones como el Centro Nacional de Huracanes (NOOA, por sus siglas en inglés) o el Servicio Meteorológico Nacional de México. 

Usualmente, la NOOA determina las posibles rutas de afectación de cada uno de los fenómenos. En Nicaragua, los más comunes son las vaguadas, ondas tropicales, formaciones de huracanes o ciclones cerca de las costas, tormentas eléctricas y marejadas, añadió Moreira.

Las instituciones locales, como el Ineter y el Centro Humboldt, se encargan de dar seguimiento a cada fenómeno que se acerca al territorio nicaragüense, para determinar presiones atmosféricas, movimientos y rutas para saber en qué zonas del territorio puede haber afectaciones por estos fenómenos típicos de la temporada de invierno. 

Finalmente, se toman en cuenta los seguimientos estadísticos, récords y comportamientos de años anteriores para poder determinar una ruta actual. Sin embargo, lo más importante de los pronósticos es el seguimiento satelital que las instituciones realizan, añadió Moreira. 

Tecnologías facilitan  diagnóstico

Antes era más complejo pronosticar el clima en zonas tropicales como Nicaragua, debido a que las células nubosas que forman los fenómenos aparecen “con una rapidez increíble” y había poca información de teorías meteorológicas en esta zona del mundo, señaló el meteorólogo en retiro William Montiel. 

Sin embargo, desde hace 15 años se han realizado más investigaciones, lo que permite que existan indicadores establecidos de posibles formaciones de temporales, sostuvo.

Por otro lado, Montiel mencionó que “las nuevas tecnologías han avanzado y hay más satélites de lo normal. Y segundo, hay varios tipos de satélites que dan más precisión sobre qué es lo que está ocurriendo en la atmósfera”.