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Bajo los fuertes rayos del sol, inclinado en una tumba con libreta y lápiz en mano, un anciano escribe los datos de sus familiares que están sepultados en el cementerio central de Managua. 

Ricardo Ruiz, de 80 años, alto, delgado, con el cabello blanco y alborotado por el viento, luce algo cansado tras recorrer tumba por tumba.Ricardo ruiz en la tumba de su bisabuela.

“Ando visitando a mis deudores, a mi bisabuela, a mis abuelos, a mis padres y otros familiares que están enterrados aquí. Estoy tomando de nuevo los datos porque ya estoy algo viejo, cansado y me cuesta recordar las fechas de mis familiares y adónde están ubicadas las tumbas. Tal vez a mis hijos o nietos les interese conocer o tener esta información de nuestros orígenes, tenemos que saber de dónde venimos y de quiénes somos descendientes”, manifestó Ruiz.

El anciano señala que no solo el 2 de noviembre se debe visitar y limpiar las tumbas de los fieles difuntos, sino cada vez que se pueda. “En sí, siento una gran satisfacción de visitar a mis muertos, porque eso sí, le puedo decir, ¡de los muertos no nos debemos olvidar nunca! porque ellos convivieron con nosotros aquí en la tierra y luego será en la eternidad para quien lo cree”, señaló. 

“La gente se desborda, llena los cementerios solo el 2 de noviembre, pasa como en los cumpleaños que solo ese día te abrazan, te felicitan, pero cualquier día es bueno, cualquier otro día es importante para compartir y recordar a los seres queridos”, afirmó Ruiz.  

Ricardo Ruiz habita en el barrio Omar Torrijos de Managua, a pesar de su avanzada edad se traslada en taxi para llegar al cementerio central y posteriormente regresar a su hogar, solo, sin compañía,  porque sus hijos y nietos no pueden.

“Ya tenía rato de no venir y me hacía falta, en ocasiones me acompañan mis hijos, pero otras veces no, como esta, porque ellos trabajan y otros estudian, es por eso que me arriesgo a venir solo, así cansado, tullido, y es obvio como el abuelito que soy, pero no dejo de venir, porque cuando estoy aquí siento que mi presencia está haciendo algo bueno y empiezo a recordar experiencias que viví, ya sea con mis padres o mis abuelos, no puedo explicar esa sensación, pero es algo que me hace sentir bien”, expresó con vos entrecortada Ruiz. 

Estaba cayendo la tarde y don Ricardo Ruiz no pudo culminar con todos los datos, pero aseguró que volvería.

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