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Mientras visita la tumba de su madre y su padre en el cementerio Periférico, Rosa María Gutiérrez admite que nunca contempló la posibilidad de cremarlos y reflexiona por un instante sobre última voluntad de las personas que mueren. 

“Es como cuando las personas piden que les pongan rancheras en sus entierros y está dentro de sus posibilidades hacerlo, o quienes piden un culto, pues se les hace porque hay que respetar las decisiones de los deudos”, dice Gutiérrez.

La cremación tiene una década de efectuarse en Nicaragua, pero aún no es una práctica muy común. Según especialistas esto obedece a una visión cultural y espiritual arraigada. Mucha gente tiene la percepción de que es muy costosa y algunas personas prefieren ser sepultados en la bóveda donde están los restos de otros familiares.

Quienes más utilizan el servicio son los nacionales que vienen del extranjero, aseguró Alejandro Cardenal, vicegerente general de Monte de los Olivos.

“A la cultura familiar en Nicaragua le va a tomar mucho tiempo para que sea una realidad en general la cremación y eso no se puede acelerar ni quitarlo porque es un comportamiento y está ligado a los sentimientos”, refirió el sociólogo Cirilo Otero.

En Nicaragua hay dos funerarias que ofrecen el servicio de incineración. Una de ellas es Monte de los Olivos. En 1991 se fundó la funeraria, pero el crematorio comenzó a funcionar en el año 2008. 

Según Cardenal, ese año se realizó un promedio de 8 cremaciones por mes en las dos funerarias que ofrecen este servicio, pero esto ha cambiado a través de los años.

“Solo Monte de los Olivos este año ha brindado de 9 a 11 cremaciones mensuales. El Grupo Monte de los Olivos ofrece 480 servicios funerales totales por año, incluye venta de ataúdes, renta de sala de velación y cremaciones. Las cremaciones son en promedio de entre 20% y 25% de los servicios totales brindados”, aseguró Cardenal.

De acuerdo con el vicegerente general de Monte de los Olivos, el servicio de cremación cuesta 1,035 dólares y las cenizas se entregan en una urna de madera convencional que se da de cortesía.

¿Por qué no?

“En Nicaragua hay fosas donde pueden descansar nuestros deudos, además está la solidaridad de los vecinos, de los amigos, es nuestra cultura, conocimientos, sentimientos, religiosidad que nos permite rendirle honores a nuestros deudos”, sostiene Xiomara Muñoz Navas, quien ayer se encontraba en la entrada del cementerio Periférico comprando flores para colocarlas en la tumba de su cuñada.

Luis Alberto Gómez pintaba la tumba de sus deudos en el cementerio Oriental y cuenta que tampoco contempla la posibilidad de ser cremado, porque quiere ser sepultado como su papá y su mamá, quienes tienen 29 años y siete, respectivamente de fallecidos. 

“Aunque es más factible enterrar las cenizas en el patio de la casa, yo opto porque me entierren completito”, dijo Gómez.

Gladys Rosales, quien ayer regaba la tumba de su mamá, tampoco está de acuerdo con la cremación porque es una tradición enterrar a los deudos, además asegura que tuvo una mala experiencia al presenciar la incineración de su hermana.

“¿Cómo vas a quemar a un muerto? Tuve una hermana que se la llevó la avenida de agua y vi cuando la quemaron. Eso fue horroroso y desde entonces he pedido a mis hijos que me entierren con mi mamita que partió hace 31 años”, mencionó Rosales. 

Las urnas

Antes del proceso de cremación algunas funerarias ofrecen el servicio para rentar la sala de velación, donde también se puede rentar un ataúd para velar el cuerpo que luego será cremado. 

Denis Reyes, gerente de mercadeo y ventas de Monte de los Olivos, aseguró que en casi 10 años de ofrecer este servicio, lo primero que hacen es hablar con el familiar para que esté preparado para la despedida de su deudo, y para el proceso de la cremación.

“El proceso que nosotros realizamos dura aproximadamente de 2 a 4 horas, tenemos un horno crematorio americano traído en el año 2008 y tiene aprobación por la agencia de medio ambiental de Estados Unidos, contamos con los permisos de Marena, Minsa, Alcaldía de Masaya y Bomberos”, explicó.

Según Reyes el crematorio puede alcanzar temperaturas entre 800 y 900 grados centígrados. Tiene una nueva tecnología, con procesos automáticos, aunque hay dos operarios, que cuentan con todas las normas de seguridad.  

El crematorio que utiliza la funeraria Monte de los Olivos es a base de electricidad y gas propano. “El proceso es limpio, controlado, monitoreado, las emisiones de gases son mínimas”, declaró Reyes.  

Señaló que en otros países se permiten los hornos en los residenciales, es decir, que estén dentro de las mismas funerarias, y no afecta a las personas de los alrededores.

Una vez que se termina el proceso de cremación se retiran las cenizas y se introducen en una bolsita impermeable dentro de la urna que va se da como cortesía, para evitar que las cenizas se esparzan, si los familiares desean cambiar a otra vasija solo compran la que prefieran.

El proceso de entrega de cenizas se hace en la funeraria, donde además se entregan toda la documentación y certificado de cremación.