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El Gobierno de EE. UU. anunció ayer la extensión durante seis meses del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Honduras y el fin de este mismo programa para Nicaragua, por lo que 5,349 migrantes de este país centroamericano perderán sus permisos para vivir y trabajar en suelo estadounidense.

El TPS para Honduras quedó provisionalmente extendido hasta el 5 de julio de 2018, mientras que el de Nicaragua verá su fin el 5 de enero de 2019, de acuerdo con la decisión adoptada ayer por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU.

Impacto

Miles de migrantes centroamericanos y haitianos en Estados Unidos esperaban con ansiedad la decisión del gobierno de Donald Trump sobre el Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés), el programa que les permite vivir y trabajar por un período limitado de tiempo en territorio estadounidense.

Unas 325,000 personas, la gran mayoría de Centroamérica y de Haití, se benefician actualmente del TPS, creado por el Congreso estadounidense en los años 1990 para amparar a migrantes que por desastres naturales o conflictos armados no podían regresar de manera segura a sus países.

Renovado cada 18 meses por los Gobiernos sucesivos, el TPS estuvo bajo la mira de Trump, que llegó a la Casa Blanca con un discurso antiinmigrante. Su jefe de gabinete, John Kelly, ya se manifestó partidario de revisar este estatus especial, aduciendo que algo concebido para ser temporal no se puede volver permanente.

Más de 300,000 personas pueden ser eventualmente deportadas si el Departamento de Seguridad Interna (DHS), responsable del TPS, decide dejar de designar a El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití merecedores de este privilegio.

Honduras y Nicaragua

Junto a los nicaragüenses también estaban 57,000 hondureños, unos 50,000 haitianos  y 195,000 salvadoreños.

Por ley, las autoridades deben anunciar si prorrogan o suspenden el TPS a los países beneficiarios 60 días antes de que el permiso caduque. Por eso, Honduras y Nicaragua aguardaban la decisión para esta semana.

El gobierno estadounidense concedió el actual TPS a Honduras y a Nicaragua después del devastador huracán Mitch en 1999. En el caso de El Salvador y Haití, lo otorgó después de los potentes terremotos de 2001 y 2011, respectivamente.

Para el Departamento de Estado, sin embargo, las condiciones en esos países son actualmente favorables, por lo que este beneficio ya no se justificaría, según un informe filtrado al Washington Post el viernes.

Funcionarios citados bajo condición de anonimato indicaron que el secretario de Estado, Rex Tillerson, informó del tema a la jefa interina del DHS, Elaine Duke, en una carta enviada el martes pasado.

En mayo pasado, Kelly, entonces titular del DHS, anunció que solo postergaría seis meses el TPS que vencía en julio para los haitianos, alentándolos a prepararse para su regreso a casa “en caso de que la designación de Haití no se extienda de nuevo”.

El TPS también beneficia a personas de Nepal, Sudán del Sur, Siria, Yemen y Somalia. En septiembre, Duke dijo que el beneficio para Sudán terminará el año que viene.

Impacto adverso

“Mi temor es que si no extienden el TPS pierdo mi trabajo y mi seguro médico, y no tendría el medicamento que me permite la vida”, asegura Iris Acosta, una hondureña empleada de un hotel y sobreviviente de un cáncer.

Acosta llama a salvar el TPS desde la cuenta en Twitter del sindicato Unite Here, con el cual viajó a Washington para pedirle a congresistas que intercedan para que no acabe esta posibilidad de tener “un empleo digno” y una vía de seguir enviando dinero a su familia en Honduras.

No solo claman por el TPS los beneficiarios, que este lunes se congregaron en Nueva York y Long Island con pancartas.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos envió una carta a Duke a fines de octubre, urgiendo al Gobierno a prorrogar las designaciones del TPS y trabajar con el Congreso en una solución permanente.

“La pérdida de la autorización de empleo para estas poblaciones tendría un impacto adverso en varias industrias clave en las que los beneficiarios de TPS constituyen una cantidad significativa de la fuerza de trabajo”, advirtieron.

Entre los más impactados, mencionaron los servicios de construcción, procesamiento de alimentos, hotelería y atención domiciliaria.