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La falta de servicio de agua potable en la zona costera de Tola, municipio turístico de Rivas que tiene playas muy concurridas como Jiquilite, Guasacate y Popoyo, es uno de los problemas que plantean los comunitarios y empresarios turísticos. 

Jessica Magaly Chávez, propietaria del hostal restaurante “Tica Número 2”, ubicado en Guasacate, asegura que deben comprar el agua “para poder ofertar los servicios turísticos”.

Estas playas que hace más de 15 años lucían deshabitadas y sin visitantes, ahora muestran lujosas y llamativas infraestructuras que se han levantado con la llegada de inversionistas nacionales y extranjeros.

“Estamos claros que el turismo se ha posicionado como una de las actividades económicas más relevantes de las comunidades de Limón 1 y 2, así como de Guasacate, pero todavía no contamos con el servicio de agua potable y por eso tenemos que destinar recursos para comprar el vital líquido y poner en práctica el hábito del ahorro y  hacer llamados de atención a los turistas cuando hacen uso de grifos o baños”, precisó Chávez.

El microempresario turístico Jorge Mendoza señaló que en Guasacate se han establecido más de 20 negocios entre pequeños hoteles, restaurantes y tiendas de surf que desde sus orígenes han tenido que recurrir a la compra de agua en pipas o envasada.

Cuenta que los primeros cimientos del rubro turístico de la zona surgieron hace dos décadas, por lo que el acceso al agua se convirtió en una de las principales prioridades de la zona.

“El tema del acceso al agua ya lo hemos expuesto a la municipalidad de Tola, pero uno de los obstáculos ha sido localizar una fuente hídrica apta para el consumo humano con capacidad para abastecer la demanda requerida, y lo otro es obtener fuentes de financiamiento a través del Gobierno central”, puntualizó Mendoza.

En Guasacate la red de tubería pública más cercana se localiza a 6 kilómetros, que es la distancia que separa estas costas de la comunidad de Las Salinas de Nahualapa.El acceso al agua potable es un dolor de cabeza para algunas de las familias que habitan en la franja de la zona costera del Pacífico.

Dolores Mena Obando, propietaria del restaurante “Los Amores del Sur”, asegura que el servicio de agua potable daría un valioso impulso al desarrollo turístico de la zona.

“Pero mientras el proyecto se hace una realidad, acá continuamos promoviendo el uso racional del agua e invitando a los turistas a no derrochar el vital líquido y a estar pendientes de grifos, duchas”, dijo.

Agregó que en Guasacate la práctica es comprar semanalmente pipas con agua y almacenarlas es tanques plásticos para satisfacer la demanda que se requiere en baños, servicios sanitarios, mientras que el agua envasada es utilizada para preparar los alimentos y bebidas.

Dependiendo de la capacidad de las pipas, el precio oscila entre C$600, C$1,200 y C$1,350 y el agua envasada se cotiza a C$60 el bidón de 20 litros.

En algunos negocios también han adoptado el uso de filtros de agua, tal es el caso del hotel Red Pepper, propiedad de una pareja de holandeses, que emprendió el negocio en 2016, y que al igual que el resto de empresarios turísticos de la zona promueven el cuido del recurso hídrico.

Marcus Vollaers asegura que en dicho establecimiento se consumen 4,400 litros de agua por semana solo a través de las pipas. “Aparte adquirimos el producto envasado y recurrimos a filtros para purificar el vital líquido y hacer un uso racional”, mencionó el holandés. 

En las costas de Jiquilete y Popoyo la realidad es similar, asegura Sandro José Ruiz, recepcionista del hotel Solost, quien a la vez confirmó que históricamente han carecido del acceso al agua potable.

Según Ruiz, estas playas han dinamizado la economía de las comunidades de Limón 1 y 2, donde la población se ha abastecido históricamente de pozos.

Proyecto

Sin embargo, tanto empresarios turísticos como lugareños asentados en estas comunidades ven más cerca la posibilidad de contar con el servicio de agua potable gracias a un proyecto que promueve la municipalidad y el Fondo de Inversión Social de Emergencia (Fise). 

Juan Francisco Pérez, líder de la comunidad de Limón 2, asegura que el proyecto de agua potable ya está en estudios de factibilidad y en la búsqueda del manto acuífero para instalar el pozo.

“El proyecto es necesario por el desarrollo, y el progreso que ha traído el turismo a estas comunidades. Esa fue una de las razones que las autoridades municipales tomaron en cuenta para gestionar el servicio de agua potable ante el Gobierno central”, relató.

Dijo que el proyecto será administrado por la directiva del Comité de Agua Potable y Saneamiento (CAPS). En un censo realizado se contabilizó la necesidad de realizar 453 conexiones domiciliares, incluyendo los establecimientos turísticos de playa Jiquilete y la zona norte. 

“La inversión del proyecto asciende a 8 millones de córdobas y una vez que concluya la obra, será trascendental en nuestras vidas, ya que el agua de los pozos domiciliares no son aptos para el consumo, y a la vez se va fortalecer el turismo en la zona costera”, concluyó Pérez.