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Carlos González es uno de los más de 5 mil nicaragüenses que este lunes recibió la noticia que a partir del 5 de enero 2019, su permiso de trabajo que venía renovando desde el 2001 no tendrá más validez para trabajar de una forma a derecho en los Estados Unidos. La noticia lo dejó atónito y con muchas preguntas.

Este nicaragüense llegó a los Estados Unidos en 1998, logró conseguir el Estatus de Protección Temporal conocido como TPS en la administración del presidente Bill Clinton, quien otorgó este beneficio migratorio a los nicaragüenses y hondureños, quienes se encontraban viviendo allá en 1999 cuando el huracán Mitch destruyó parte de Centroamérica.  

González, a quien entrevistamos en su centro de trabajo en la escuela para niños autista “Boston Higashi School”, en la ciudad de Randolph, Massachussets, en donde labora desde hace 12 años en el área de mantenimiento, dijo que la pérdida de su TPS es un golpe para él y su familia. Todavía no tiene muy claro cómo hará frente a esta situación.

Gonzalez tiene dos hijas nacidas en los Estados Unidos, la mayor tiene 16 años y la menor 9, quienes nunca han estado en Nicaragua. 

Otra de las preocupaciones que se le ha sumado a la familia González además de la cancelación del permiso de trabajo, ha sido la compra de una casa. Después de muchos años de ahorro, hicieron el pago inicial para adquirir una vivienda. 

Para Luis Morán, de 27 años, quien llegó a los Estados Unidos cuando tenía 7,  dijo recordar muy poco de Nicaragua, no tiene idea como empezar de cero su vida si le toca regresar. 

Rosa González, de 63 años, y originaria de Chinandega, fue una de las primeras personas de Nicaragua en recibir el TPS, se lo entregaron en enero de 1999. De los 20 años que tiene de vivir en los Estados Unidos, 13 ha trabajado en la cadena de supermercado Market Basket. El perder el permiso de trabajo significará para ella quedrase sin ingresos y seguro médico. 

“Ahora si nos fregaron, todos los años me piden el permiso de trabajo para verificar que estoy legal, cuando no pueda mostrarlo, no me van a extender el contrato, de igual forma me pasara con mi seguro médico. Con esta nueva medida prácticamente nos quitaron todo”, dijo angustiada.  

Abel Núñez, director ejecutivo del Centro de Recursos Centroamericano (Carecen, por sus siglas en inglés),  especializado en la asesoría legal para migrantes, considera que la cancelación del TPS a más de 5,000 nicaragüenses es una prueba más de la política de restricción migratoria que implementa el gobierno del presidente Donald Trump.

“Es probable que el Congreso apruebe más leyes restrictivas, la administración está haciendo todo lo posible de eliminar programas”, dijo Núñez vía correo electrónico.

Familias separadas

La suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos para los nicaragüenses romperá familias, y quienes sean repatriados a Nicaragua no encontrarán un país listo para su retorno, afirmó el experto en asuntos internacionales y rector de la Universidad American College, Mauricio Herdocia.

“Es una difícil noticia, ellos esperaban continuar siendo protegidos, muchos llevan bastante tiempo en Estados Unidos, pagan impuestos y tienen hijos allá, hay familias que se van a romper”, dijo Herdocia a Acan-Efe.

El negociador del TPS por Nicaragua en 1998, el excanciller Francisco Aguirre Sacasa sostuvo que la suspensión para los nicaragüenses “no se justifica” porque “ellos confiaron en la buena voluntad de Estados Unidos, en su generosidad tradicional, pagaban impuestos, divulgaron sus ubicaciones, desembolsaron grandes cantidades cada vez que renovaron su estatus, hicieron todo de buena fe por obtener la “green card” (residencia permanente), su estatus no estaba oculto, no representan peligro”.

Por otra parte, Sacasa señaló que los Gobiernos de Nicaragua y Estados Unidos se desvincularon de los 5,349 nicaragüenses amparados en el Estatus de Protección Temporal (TPS), el primero por no solicitar una extensión, y el segundo por seguir estrategias políticas.

El Gobierno de Nicaragua hasta anoche no se había pronunciado sobre la medida.

Opciones para legalizarse en un año

De acuerdo con Abel Núñez, director ejecutivo del Centro de Recursos Centroamericano (Carecen), aunque la cancelación del TPS es un duro golpe para los nicaragüenses  el tiempo de prorroga otorgado por la administración Trump les da la posibilidad de continuar tramitando un proceso de regulación migratoria.

“Las personas que tienen un proceso migratorio seguirán en ese proceso. El TPS no les previene de solicitar otros alivios. Si beneficiarios de TPS están en otro proceso migratorio se recomienda que renueven su estatus aunque solo para un año, porque así mantienen su permiso de trabajo”, dijo Núñez.

De acuerdo con el especialista, el TPS no limita que la persona aplique para otros beneficios migratorios. Los nicaragüenses tendrán que consultar si tienen otras opciones tales como peticiones de familiares, de trabajo, y asilo. 

Al ser consultado sobre si el hecho de que el gobierno estadounidense tenga información de donde ubicar a estas personas, podría incrementar el número de deportaciones de nicaragüenses, Núñez manifestó que, aunque el departamento de inmigración ha dicho que “no comparte información de grupos con la policía de inmigración (ICE), pero no hay manera de parar si lo hacen.  Especialmente a personas que tenían previas órdenes de deportación antes de entrar en el TPS”, dijo.

Según datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) en total 439,625 personas de 13 países diferentes contaban con la protección del TPS a finales de 2016.

El grupo más numeroso es el de El Salvador con unos 263,280 beneficiarios y cuyo permiso expira el 9 de marzo de 2018, por lo que hasta principios de enero no se producirá una decisión sobre el TPS. La decisión de cancelar el TPS impactará también a unos 86,160 hondureños. Los permisos TPS se renovaban a los beneficiarios de manera automática por periodos de 18 meses.