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La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) presentó ayer el estudio “Plantaciones forestales comerciales en Nicaragua–Incentivos barreras y oportunidades”, en el que revela que quienes pertenecen a este sector no están haciendo uso de algunos incentivos debido a la tardanza del trámite, lo que afecta la productividad y las exportaciones en esta industria. 

En septiembre del año 2003 fue aprobada en Nicaragua la Ley 462 (Ley Forestal de conservación, fomento y desarrollo sostenible del sector forestal) que establece exoneraciones de varios tipos de impuestos a empresas forestales.

El estudio indica que la mayoría de los representantes de los proyectos forestales de las empresas (8 de 9 empresas forestales y todas las empresas de otros giros de negocio), consideran que debería haber incentivos al sector forestal. “Existe una empresa que considera que Nicaragua debería de enfocar sus esfuerzos en una política nacional de desarrollo del sector forestal, lo que haría innecesarios los incentivos, pero la mayoría de las empresas considera que, a pesar de tal política, es importante mantener el sistema de incentivos fiscales”.

En cuanto al actual sistema de incentivos, el estudio de Funides revela que “7 de 9 de los representantes de las empresas forestales considera que el sistema de incentivos fiscales debería de ser reemplazado por un sistema de pago directo”.

“Los entrevistados argumentan que reduciría la tramitología y sería más justo para pequeños dueños de plantaciones que no pueden aprovechar el sistema actual, diseñado para grandes empresas con un monto considerable del impuesto sobre la renta (IR) a pagar”, señala el documento.  

Trabas Actuales

Román Leupolz-Rist, economista ambiental y uno de los creadores del estudio de Funides, destacó que existen nueve empresas forestales y otras cinco grandes empresas de otro giro que han preparado iniciativas forestales para hacer uso de incentivos, pero hay quienes optan por no acceder los incentivos. 

“Nosotros pensamos que las empresas hacen una evaluación del costo que requiere destinar tiempo y personal para acceder a un incentivo y comparan eso con la utilidad que vaya a tener, en ese sentido unos incentivos son más interesantes que otros”, explicó. 

Juan Sebastián Chamorro, director de Funides, agregó que el estudio revela que al hacer uso de todos los incentivos se elevaría la tasa interna de retorno del proyecto entre el 8 y 14%. 

“Los beneficios no llegan a la totalidad de lo que los empresarios desean, ellos quisieran aprovechar todavía más, y eso significa que podrían hacer más inversiones si se les permitiera los incentivos. En general vemos un sistema que de alguna manera está funcionando pero que puede ser todavía mejorado”, indicó Chamorro.

Salvador Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Reforestadores, dijo que “hay incentivos que no se usan porque no está lo suficientemente clara su aplicación y hay procedimientos que toman mucho tiempo. Si alguien va hacer uso de los incentivos tiene que ser una empresa grande porque cuesta mucho hacer los estudios”.

Para Juan Sebastián Chamorro el fácil acceso a los incentivos en el sector forestal,   podría generar una industria de la transformación de la madera en el país.

“Los países desarrollados ya no están transformando la madera en sus respectivos países porque la mano de obra se ha vuelto demasiado cara, entonces países en desarrollo están elaborando los muebles. Ahora con todos los avances de diseño, el traslado de la información de diseño que puede perfectamente montarse en el país, representa enormes oportunidades para que la exportación de madera se mueva de una exportación predominantemente en rollo, a una exportación de madera más elaborada”, explicó Chamorro.