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El 12.9% de los nicaragüenses afirma percibir en su entorno violencia intrafamiliar, lo que representa una disminución de casi 6%, respecto al 2015 cuando se ubicó en 18.4%, según los resultados de la IX Encuesta de Percepciones sobre la Seguridad Ciudadana 2017, realizada por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp).

La violencia intrafamiliar es el séptimo problema de seguridad que más percibe la población por encima de los homicidios y la violencia sexual, según los resultados de la encuesta aplicada a 1,600 personas en 59 municipios y 139 puntos muestrales del país, entre diciembre del año pasado y abril de este año.

“La violencia intrafamiliar es un problema social que afecta a grandes segmentos de la población, principalmente a mujeres, niñas, niños, ancianos y ancianas, y es identificado como un problema de seguridad por los niveles y formas de violencia que expresa”, destaca el documento. 

A diferencia de la violencia que se ejerce específicamente contra la mujer, “la violencia intrafamiliar la sufren los niños, los ancianos, los hombres, la sufre todo el entorno familiar cuando discuten hermanos, un hijo con un padre, es más recurrente”, explica el sicólogo Juan Daniel González. 

La percepción de la violencia intrafamiliar, según la encuesta del Ieepp, es mayor en el norte, centro y Managua, y es percibida principalmente por las mujeres (15%) que por los hombres (10.6%).

Por otra parte, el 66.3% indicó no conocer a ninguna persona que haya sido víctima de violencia intrafamiliar en los seis meses previos a la aplicación de la encuesta, pero el 22.2% dijo conocer a alguien que fue víctima de violencia física en ese período; el 13.2% conocía a alguien que fue víctima de violencia sicológica; el 3.4% conocía a alguien víctima de violencia sexual y el 4.5% a alguien que había sido víctima de violencia patrimonial.

“En la mayoría de las personas que conocen a una víctima de violencia intrafamiliar, ha disminuido la percepción de estos problemas durante el 2016, a excepción de la violencia patrimonial o económica, relacionada a la pérdida o despojo de los bienes de valor económico de las mujeres, que experimentó un leve incremento en este periodo”, agrega el estudio.

Sin embargo, los problemas de violencia física son percibidos con mayor fuerza en la zona de Managua, el Norte y Caribe; mientras que la percepción de la violencia sicológica, patrimonial y sexual es identificada mayoritariamente como problema en Managua, Caribe y occidente, de acuerdo con los resultados de la encuesta.

Consecuencias

El 45% de las agresiones contra las mujeres en Nicaragua son producto de la violencia intrafamiliar, según un estudio elaborado por el Instituto de Medicina Legal (IML).

El dato forma parte de las conclusiones del “Estudio Nacional sobre la violencia a las mujeres adultas, adolescentes y niñas: un enfoque médico legal integral”. La investigación analizó a 63,586 mujeres, a las que se les realizó 90,830 peritajes entre los años 2013 y 2015

En el caso de los peritajes por violencia intrafamiliar, el IML refleja que de 7,979 peritajes hechos el año pasado por este delito, 6,354 fueron a mujeres, lo que representa en 80%. “Esto está íntimamente relacionado con la educación y la cultura de la gente”, comentó en su momento Zacarías Duarte, director del IML.

Evelyn Flores de la Red de Mujeres Contra la Violencia comenta que los estudios “confirman que las mujeres estamos en una relación de desigualdad, que somos las que más sufrimos violencia y lo más peligroso de esto es que no todos los casos pasan a ser judicializados”.

Para el sicólogo Juan Daniel González, aunque la percepción de la violencia intrafamiliar haya disminuido en el último año, como lo indica la encuesta del Ieepp, “la incidencia de esta práctica se debe a una pérdida de valores en las familias y a una falta de comunicación. Creo que deben implementarse políticas de educación, de sensibilización para todos, tanto a hombres como a mujeres y así tratar de disminuir aún más los casos”.

La violencia intrafamiliar, según el especialista puede traer consecuencias negativas en los menores que ven o son víctimas de la violencia en el hogar. 

“Estos niños se vuelven más propensos a tener problemas emocionales y de comportamiento. Podrían volverse callados y estos episodios de violencia afectan su desempeño académico y por ende su desarrollo como persona”, afirma González.