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Unos 81,411 nicaragüenses viven con una enfermedad reumática, que actualmente es el tercer padecimiento crónico más común en el país, después de la diabetes y la hipertensión, revelan las estadísticas de Mapa de Padecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) de 2016.

Una de las enfermedades reumáticas más comunes en Nicaragua es la artritis reumatoide, de origen no determinado, pero con un conocido trasfondo genético, que afecta el sistema inmunológico, ocasionando este desorden autoinmune.

En esta enfermedad, los glóbulos blancos que se encargan de defender el cuerpo, atacan al propio paciente y eso causa inflamación en las articulaciones de las manos, rodillas y tobillos, apuntó el doctor Christian Uriarte, especialista en medicina interna y reumatología.

Sin embargo, hay otros factores que influyen en el desarrollo de la autoinmunidad por la presencia de virus como el zika y chikungunya, y el peligro de consumir alimentos que son modificados genéticamente. 

“El problema es que son virus  (el zika y el chikungunya) que tienen la capacidad de alterar la respuesta inmunológica. Normalmente nuestro cuerpo viene diseñado para que nuestro sistema inmune sea capaz de atacar los virus y destruirlos sin causarnos daño, pero estos virus tienen ciertas propiedades que hacen que además de despertar una respuesta inmunológica que va a defendernos de ellos, dejen algunas células de nuestro sistema inmune activas por mucho tiempo y eso permite que se desarrollen enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide”, precisó el doctor Uriarte. 

Desgaste y envejecimiento

A nivel general, la enfermedad reumática más común en el país es la osteoartritis, que afecta principalmente las caderas, rodillas y tobillos. Dicho padecimiento está asociado con el envejecimiento del cuerpo, debido a que es un desgaste natural de los huesos.

La incidencia de la osteoartritis “tiene que ver mucho con el envejecimiento de la población. La sobrevida de la población a nivel mundial ha cambiado, la gente vive muchos más años y hay mucha más gente con osteoartritis hoy en día”, sostuvo el doctor Uriarte.

Por su parte, el ortopedista y traumatólogo Jhaxel García explicó que la osteoartritis además de estar condicionada por el proceso de envejecimiento, que inicia alrededor de los 30 años, está relacionada también con la condición física del paciente y su peso. 

“Si soy un individuo que mantiene un peso adecuado, que realiza ejercicio y fortalece sus estructuras musculares alrededor de las articulaciones, que no fuma y tiene una vida sana y dedicada a fortalecer las estructuras alrededor de las articulaciones, hay menos probabilidades de sufrir artrosis severas”, agregó.

Impacto en el paciente

Aunque este tipo de enfermedades no son mortales, afectan la calidad de vida del paciente debido a que en muchos casos provocan dolores fuertes, limitan el movimiento y, en casos más severos, incapacitan por completo a la persona. 

Luego que el paciente recibe el diagnóstico, el cambio “es drástico, porque (las enfermedades reumáticas) causan dolor muscular y articular; estos dolores son incapacitantes, entonces ven mermada su vida diaria”, sostuvo Uriarte. 

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“Eso obviamente causa depresión. Casi todos los pacientes, cuando se les diagnostica la enfermedad activa, entran en un estado depresivo producto de las limitaciones que le provoca”, agregó. 

Además, el reumatólogo añade que como son enfermedades crónicas requieren de medicación permanente por el resto de la vida del paciente y eso también impacta en su calidad de vida.  

Estilos de vida

Ninguna de las dos enfermedades reumáticas más frecuentes en Nicaragua pueden ser prevenidas. Sin embargo, el estilo de vida, los hábitos alimenticios y la condición física influyen en la aparición del desgaste en las articulaciones con el paso del tiempo, subrayó el ortopedista Jhaxel García. 

 “Aquí en Nicaragua tenemos una dieta rica en frituras y eso hace que la ganancia de peso, principalmente en individuos arriba de 30 años, sea bastante acentuada; y si empezamos el proceso de envejecimiento cuando empezamos a ganar más peso, lógicamente vamos a tener nuestras articulaciones más expuestas a problemas de desgastes”, añadió.