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Hace 15 años, doña Cándida Rosa Correa, hoy de 51 años, comenzó a perder piezas dentales superiores e inferiores. Por la recomendación de una amiga, visitó la clínica odontológica de la Universidad Americana (UAM), puesto que no podía costear la atención en un consultorio privado. 

“Espero recuperar pronto mi sonrisa, no quiero sentir pena cuando hablo con las personas. Estoy muy contenta con la atención, doy gracias a Dios, a la Universidad y a la doctora Jennifer Pérez, quien me atiende, siempre me han llamado para asistir a las citas, son muy amables y cariñosos, me han realizado dos cirugías y ya solo me faltan dos o tres citas, para que me pongan los dientes”, expresa Correa.

Ella es una de las 139 pacientes de escasos recursos que llegan a diario a la clínica odontológica de la UAM, donde las consultas son gratuitas y los costos de los tratamientos son mínimos, ya que los pacientes solo pagan por el valor de los materiales que se utilizan. 

Usualmente, los pacientes acuden al lugar con problemas de salud oral para recibir tratamientos de tipo restaurativo, protésico, odontopediátrico, procedimientos de ortodoncia, interceptiva y periodoncia. 

El consultorio es atendido por estudiantes de tercero a quinto año de la carrera de Odontología de esta alma mater, que realizan sus prácticas, quienes son supervisados y apoyados por docentes especialistas. Cada día se brinda un promedio de 139 consultas a los pacientes, cuyas edades son de 6 años hasta adultos mayores, aseguró la doctora Patricia Avilés, directora de las clínicas de esta facultad. 

La atención

En las 21 clínicas de la UAM, que están funcionando actualmente, se ofrecen los materiales necesarios y de las mejores marcas para que los estudiantes realicen sus prácticas profesionales, agregó la doctora Avilés. 

Para recibir atención en este consultorio es necesario acudir a las instalaciones de la universidad para abrir un expediente y programar una cita. 

“Existen dos reglamentos por los que se rige la clínica, el primero tiene que ver con todos los procesos que se realizan, como el ingreso de los pacientes, despacho de los materiales, aspecto disciplinario de alumnos, docentes y pacientes. El segundo tiene que ver con la bioseguridad, por ejemplo: el uso correcto de guantes, la esterilización de los materiales, su uso correcto y el desecho adecuado de estos evitando la contaminación, entre otros,” añadió Avilés.  

Andrea Serrano, alumna de cuarto año de la carrera de Odontología en la UAM, opina que las clínicas le han dado una gran experiencia y siente que saliendo de la universidad está preparada, para desempeñarse en su profesión y hacer frente a los desafíos de la sociedad contemporánea con eficiencia y competitividad.

Prevención

En Nicaragua y en gran parte de América Latina, no existe una cultura de prevención. La futura odontóloga, Andrea Serrano, nos comentó que la mayoría de los pacientes llegan a la universidad cuando hay un dolor en sus muelas o dientes, cuando la caries están muy avanzadas o cuando ameritan una prótesis total o parcial.

“Es por eso que a todos nuestros pacientes les explicamos la importancia de la prevención, las técnicas correctas de cepillado, la utilización del hilo dental y se les recomienda el cambio del cepillo cada tres meses o después de una gripe. Asimismo, se les indica que deben visitar cada 6 meses a su odontólogo o cada 3 meses, cuando tengan alguna enfermedad de salud oral”, mencionó la estudiante Serrano.

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