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El caso de Doris Ivania Jiménez es una atrocidad que destaca no sólo por lo grave del crimen, sino también la impunidad en la cual se quedará, manifestó Gonzalo Carrión, director Jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), para quien la decisión de haber liberado al ciudadano estadounidense Erick Volz, es inaudita.

“Sólo a nosotros nos pasa esta barbaridad, porque la justicia lo que administra es la impunidad, el colmo del absurdo es que en Nicaragua si estás acusado por injuria te dan retención migratoria, mientras que en este caso de asesinato atroz, donde no se han agotado todas las instancias, no han sido sobreseídos definitivamente, se permitió al principal implicado salir del país”, manifestó Carrión.

De acuerdo con Carrión, la decisión de primera instancia fue revocada, pero no es la última palabra, falta aún una instancia más que es el recurso de casación, que ahora no tendrá ningún sentido, porque sin importar el fallo que la Corte Suprema emita el acusado ya se fue. “¿Qué va a fallar la Corte Suprema? ¿Que el Tribunal actuó mal y debe iniciarse nuevamente el juicio? Eso no puede ocurrir porque ya él acusado se fue. Pregunto: ¿Lo va a mandar de regreso el gobierno de Estados Unidos? No lo creo. Esta decisión estuvo plagada de vicios: los magistrados con nacionalidad norteamericana, una decisión amarrada en las alturas con un Departamento de Estado, y el embajador Trivelli elevando su voz por Volz. Lo curioso es que el miércoles estuvieron juntos tanto el presidente Ortega como el embajador norteamericano, y en esa ocasión Ortega hasta trató de hermano a Trivelli”, expresó Carrión.

Sometidos
Actuamos como un país sometido, manipulado. La administración de justicia demostró que el Poder Judicial es una gran farsa. Allí eran asesinos todos o inocentes todos, y es obvio que no la disimularon siquiera tomando en cuenta el dolor de la madre de Doris Ivania, señaló.

“El Estado nicaragüense suma un caso más al ya precario sistema de aplicación de justicia. Aquí no tenemos institucionalidad, sino fachada de instituciones. La cárcel modelo esta plagada de pobres que no pueden pagar al mejor postor su libertad, pese a haber cometido delitos menos graves que el de Volz”, comento Carrión.

Estado implicado
Para concluir, Carrión declaró que ganó la impunidad en el caso de Doris Ivania Jiménez, porque Volz solo no podía violar la ley, sino que alrededor de su caso todas las instancias estatales se asociaron para ayudarle. “Que no venga el presidente Ortega a decir que ellos no tuvieron la culpa de que Volz se fuera, cuando ellos son los que autorizan directamente por medio de la Dirección de Migración y Extranjería si un procesado sale o no del país. ¿Dónde está el mal llamado antiimperialismo? ¿Pondrá en un avión a cada acusado nicaragüense que actúe mal en Estados Unidos para que goce de su libertad en Nicaragua? No lo creo. Esto fue impunidad, y si la madre de Doris Ivania demandara al Estado por esta actuación no dudo que ganaría el caso”, concluyó.