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 Yarlin Nidelba Cruz Fernández, de 35 años, originaria de Santo Domingo, se encuentra internada en la sala de cirugía de mujeres del hospital escuela Asunción de Juigalpa, recuperándose de las heridas físicas que le dejó su marido Dámaso Martín García Rivas en un acto de violencia de género.   

Este lamentable hecho sucedió el pasado lunes en la finca Las Delicias, de la comarca Curingua, del municipio de Santo Domingo, Chontales. Eran las 2 y 30 de la tarde cuando García llegó a su casa de habitación y con machete en mano agredió a su mujer, causándole  heridas graves en sus dos rodillas, por lo que fue trasladada al centro de salud de ese mismo municipio y luego al hospital Asunción de Juigalpa. 

El sujeto, después del hecho, se dio a la fuga, dijo el jefe de la delegación policial de Chontales, comisionado mayor Bayardo Rosales. Este aseguró que hay un grupo de efectivos policiales en la búsqueda y persecución de García, para que responda por el delito tipificado por la Policía como tentativa de homicidio en perjuicio de su compañera. “Estamos documentando el hecho para pasarlo a las autoridades competentes”, reiteró el jefe policial. 

Otro caso

Zayda Vásquez Rivas recordó haber suplicado por su vida a su excompañero, Jhonny Alemán Orozco, quien armado con la mitad de una tijera le realizó siete puñaladas después de haber ingerido unas pastillas para curar frijoles. El hombre murió después en el hospital Alemán Nicaragüense, en Managua.
Este hecho ocurrió el pasado domingo, en horas de la tarde, en la entrada de Ciudad Belén, al este de la capital, donde la víctima acudió a la cita con su expareja, con quien compartió tres años de su vida, pero no tuvo hijos con él.

La sobreviviente relató a El Nuevo Diario que Alemán iba decidido a terminar con su vida, porque una semana antes le había dicho que pretendía suicidarse porque llevaba una vida miserable.

“El problema siempre fueron sus celos, porque pensaba que tenía a otro hombre. Siempre que discutíamos, él se iba a la casa con su familia, pero cuando regresaba decía que su mamá lo había corrido y por eso lo aceptaba de nuevo”, dijo la víctima de femicidio frustrado.

El día del ataque, “Jhonny sacó una bolsa transparente de la mochila y la colocó en la bolsa del pantalón. Sentí el olor a veneno, pero no creí que fuera capaz de matarse y comenzó a decirme que su vida era miserable, que se sentía mal”, refirió Vásquez, conmovida por lo sucedido.

Vásquez asegura que miró que tenía la pastilla en la mano y se la botó, pero Alemán la recogió y se la echó a la boca. “Él me abrazó fuerte, no sé cómo sacó la mitad de una tijera y me pegó la primer puñalada en el cuello, empecé a forcejear con él, le pedí que no me hiciera daño, por mis hijos”, rememoró la víctima.

Su agresor le dijo que la quería mucho y ella también le dijo lo mismo, pero el hombre siguió con otra puñalada en el cuello y ambos cayeron. “En el suelo me dio las otras cinco y fue cuando pedí ayuda. Una mujer me jaló del brazo y me pude levantar y me llevaron al centro de salud del lugar. No supe nada de él”, indicó la mujer.

La Policía del Distrito VI también visitó a la mujer en horas de la mañana de ayer para concluir el caso. 

La organización no gubernamental Católicas por el Derecho a Decidir reporta que entre enero y lo que va de noviembre del corriente año han ocurrido 47 femicidios en Nicaragua.

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