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Consumir antibióticos para curarse un resfriado común o una faringitis viral es una práctica innecesaria, porque no se conseguirá sanar tal enfermedad, y además es peligrosa, puesto que los microorganismos del cuerpo se vuelven resistentes a los medicamentos para tratar infecciones bacterianas. 

Lo anterior lo afirma el epidemiólogo Leonel Argüello, quien asegura que “en Nicaragua tenemos una costumbre muy mala de autorrecetarnos”. 

Por ejemplo, cuando se toma amoxicilina para tratar una gripe “una serie de microorganismos inmediatamente se pone en contacto con ese antibiótico y como los microorganismos son inteligentes y su principal función es sobrevivir, empiezan a crear resistencia”, que a la postre, según Argüello, no permitirá que otras infecciones que sí requieran antibióticos puedan ser tratadas con ese medicamento.

La especialista en medicina interna Elieth Díaz agrega que con el repunte epidemiológico de enfermedades notificadas, los pacientes se automedican más. 

“Ahorita está dando mucha influenza, dengue, leptospirosis, malaria y la gente empieza a automedicarse antibióticos sin criterio médico”, señala la médica del Hospital Solidaridad. 

En el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa) se detalla que hasta la semana 45, es decir, hasta el 12 de noviembre, se habían enfermado 1,431,026 personas con infecciones respiratorias agudas, un 10% más de casos que los registrados para el mismo periodo del año pasado. 

Díaz explica que dentro de esas infecciones están las de las vías respiratorias superiores y de las vías respiratorias inferiores, pero “más del 70% de las infecciones de vías respiratorias superiores, como resfriados comunes, catarros, faringitis, faringo-amigdalitis, son virales y no bacterianas”. 

Sin embargo, la gente consume antibióticos para tratar ambas, por lo que la mayor incidencia de casos puede estar relacionada a esa misma resistencia que las bacterias han desarrollado. 

Además, explica Díaz, consumir antibióticos cuando no se necesitan puede predisponer a que exista una tendencia a adquirir infecciones sobreagregadas bacterianas severas, lo que “hace que los pacientes se compliquen”. Y esto empeora para los pacientes con diabetes, hipertensión, cardiopatías o enfermedades renales. 

Formas indirectas de consumo

El epidemiólogo Leonel Argüello explica que además del consumo directo, la población está expuesta a consumir carne de pollo o res con antibióticos. “Con solo el hecho de consumir esa carne que tenía antibióticos para curar el animal o para fortalecerlo, yo ya estoy exponiéndome”, enfatiza el médico.  Por lo que señala la importancia de revisar las etiquetas de las carnes que se consumen, para cerciorarse de que los animales no han sido expuestos a antibióticos. 

Otra forma indirecta de consumo es a través de las filtraciones de antibióticos en el suelo y posteriormente en el agua, especialmente cuando se desechan medicamentos vencidos sin los cuidados necesarios. “Entonces cada vez más estamos exponiéndonos a un peligro, que es la superbacteria”, una bacteria resistente a todos los tipos de antibióticos, advierte Argüello.

Consecuencias

El consumo indebido o excesivo de antibióticos tiene serias consecuencias, advierte Díaz, la especialista en medicina interna. “Se prolonga la estancia hospitalaria, se incrementan los costos de los medicamentos porque se tienen que comprar antibióticos más caros y se incrementa la posibilidad de mortalidad”, enumera. 

Una recomendación del epidemiólogo es que los médicos indiquen la realización de un antibiograma, que es una prueba que detecta la sensibilidad de los microorganismos a los antibióticos. “Así se puede determinar a qué antibióticos uno es resistente y a cuáles uno es sensible, y esto permite que el tratamiento sea más certero”.  La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los pacientes no demandar antibióticos si los profesionales sanitarios indican que no son necesarios, no utilizar antibióticos que le hayan sobrado a otros, y prevenir las infecciones aplicando medidas de higiene como el lavado de manos, la preparación de alimentos en condiciones higiénicas, el mantenimiento de las vacunaciones al día y limitar el contacto estrecho con personas enfermas.

Semana Mundial de Concienciación

Desde 2015, la OMS celebra cada año en noviembre la Semana Mundial de Concienciación sobre el uso de los antibióticos, que este año tiene lugar entre el 13 y el 19 de este mes. 

El lema de este año es “pida asesoramiento a un profesional sanitario cualificado antes de tomar antibióticos”, una medida que según la OMS  puede ayudar a disminuir la aparición y propagación de nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro la capacidad de las personas para tratar las enfermedades infecciosas comunes. 

“Si no se toman medidas urgentes, el mundo está abocado a una era post antibióticos en la que muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales”, advierte el organismo internacional.
 

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