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El castigo físico hacia niños, niñas y adolescentes es una forma legitimada de formación en Nicaragua, pero debe ser sustituida por modelos de diálogo o medidas de disciplina que no sean violentas, explica Ana Alvear, especialista en participación de Visión Mundial.

La organización humanitaria promueve una campaña global denominada “Necesitamos a todo el mundo para eliminar la violencia contra la niñez”, la cual incluye dentro de sus temáticas la violencia intrafamiliar. 

“La campaña promueve que en lugar de gritar, golpear o lesionar a un niño o niña se establezcan diálogos y medidas de disciplina, como reflexionar con ellos las consecuencias que tienen sus actos y limitarles lo que más les gusta, como restarles las horas de televisión o el uso del teléfono”, explica Alvear.

El modelo promovido es el de crianza con ternura, que busca incluir a diversos actores locales para lograr que padres y madres de familia sean capacitados sobre nuevas maneras de relacionarse con sus hijos. 

La actual campaña de Visión Mundial se implementa en las 610 comunidades en nueve departamentos de Nicaragua en las que ese organismo tiene estructuras organizadas. Y las charlas también llegan a los más de 60,000 niños y niñas en todo el país que participan de esas estructuras.

“La gente piensa que los golpes educan, dicen ‘yo le pego a mi hijo porque lo quiero’, pero nosotros queremos que los padres tengan nuevas maneras de educar”, dice Cristel Useda, una joven de 18 años de la comunidad San Francisco de Nindirí, quien después de 10 años de participar en los programas de Visión Mundial se ha convertido en asesora de otros jóvenes organizados. 

Useda transmite a otros jóvenes las capacitaciones que ella ha recibido sobre qué es violencia, de qué manera se manifiesta, cómo detectar cuando un niño está siendo violentado y cuáles son las consecuencias de dicho trato.

“Hay padres que nos cierran las puertas, porque siguen teniendo ese pensamiento de que es necesario pegarle a un niño para poder criarlo bien”, comenta la joven, quien mediante las visitas casa a casa en su comunidad conoció de familias en que los hijos eran “disciplinados” con fajas, mecates y en algunos casos más extremos hasta con alambres de púas.  

Alvear refiere que la campaña “no busca restar autoridad a los padres, tampoco tratamos de enseñar un modelo donde los niños crezcan sin límites, el problema es que hay resistencia a establecer el diálogo, se cree que eso va a generar que los niños y niñas no obedezcan a sus padres”.

Lo importante es, refiere Alvear, “que los padres y madres conozcan las consecuencias que tiene todo acto de violencia hacia los niños y niñas, cómo marca el desarrollo del niño a nivel físico y a nivel de autoestima, al mismo tiempo que nosotros les brindemos herramientas sobre cómo poder criar a sus hijos de una manera donde la violencia no tenga razón de ser”.

Religión

Según Alvear, a veces se toman textos de la Biblia para justificar situaciones de violencia para castigar a niños y niñas, como Proverbios 13:24, según el cual “el que escatima la vara odia a su hijo, más el que lo ama lo disciplina con diligencia”.

“Se toman los textos de forma literal, pero sobre ese tema estamos trabajando con las congregaciones de fe”, explica la especialista en participación, quien resalta que los líderes de las iglesias católicas y evangélicas se han mostrado anuentes a sumarse a la campaña, e incluso han desarrollado jornadas con mensajes de sensibilización contra la violencia, así como cultos y misas para hacer llamados a la población en este sentido. 

Además de líderes religiosos, la campaña cuenta con el apoyo de instituciones, otros organismos de la sociedad civil, personas individuales y otros sectores de la sociedad que puedan aportar a que se cumpla el derecho de la niñez a vivir libre de violencia. 

Desde cada comunidad, los niños, niñas y jóvenes de Visión Mundial realizan propuestas individuales para trabajar en acciones que engloba la campaña, incluyendo festivales, ferias, visitas casa a casa y jornadas de sensibilización con Alcaldías municipales, representantes de los ministerios a nivel local o con el personal de las iglesias. 

A 28 años de la convención

Cada 20 de noviembre se celebra la Declaración Universal de los Derechos del Niño dada en 1959, un día que también la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención de los Derechos del Niño en 1989. 

Según las Naciones Unidas, este fue el primer tratado internacional sobre los derechos de los niños y niñas, en la que se establecen “derechos relativos a la vida, a la salud, a la educación y a jugar, así como el derecho a la vida familiar, a estar protegidos de la violencia, a no ser discriminados y a que se escuchen sus opiniones”.

En esta convención se incluye el derecho de los menores a vivir libres de violencia, incluyendo la violencia que ocurre dentro del hogar.