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Colaboración
“Usted no se imagina qué duro era este camino”, dice María Alvarado, de 60 años, con un pañuelo en la cabeza, una camisa manga larga para el sol, y una piocha en mano. Su edad avanzada no le impidió querer seguir colaborando con la carretera a San José de Cusmapa, el municipio más alto de Nicaragua, desde donde se distingue el San Cristóbal, por un lado, y por el otro, las montañas de Honduras.

Desde 1992, el Gobierno de Nicaragua a través del Ministerio de Transporte (MTI), con la cooperación del Programa de Apoyo al Sector Transporte del PAST-Danida, ha venido realizando un trabajo en los caminos en mal estado. La red vial nacional tiene unos 17,490.2 km, de los cuales sólo 4,400 km cumplen funciones de carácter nacional y 3,000 km tienen alta importancia local, según la página Web oficial del Ministerio de Transporte.

De éstos, sólo algunos cuentan con las verdaderas condiciones para lograr llamarse carreteras o caminos; aún falta mucho por hacer, pero este esfuerzo intenta en gran medida involucrar a los habitantes de las comunidades beneficiadas.

Se capacitó para dirigir
José Luis es capataz de supervisión de la obra. “Aprendí a manejar el centímetro, a manejar planos, y sobre todo conocer y dirigir el plan de calidad”, dice con la cinta métrica en mano, mientras bajo su dirección están hombres y mujeres picando piedra y puliendo el camino para hacerlo transitable. Por medio del Manual Para Mejoramiento de Caminos Rurales con el uso de Mano de Obra Intensiva (MOI), algunas personas seleccionadas se capacitaron para dirigir y supervisar que el trabajo que se hiciese fuese de calidad.

María Elena Díaz, alcaldesa de San José de Cusmapa, ve este proyecto como un importante avance para la mejora de las vías de acceso, de transporte, de comunicación, un avance para el comercio. De esta manera, Cusmapa con su carretera rodeada de guindos y un paisaje impresionante, aunque no tenga un camino pavimentado o adoquinado, lo tiene en condiciones para enfrentar las lluvias en la medida de lo posible. “Aprendimos a valorar el valor de nuestra tierra y cómo podemos mejorarla”, dice muy optimista.

Las lluvias este año causaron innumerables daños a las carreteras, principalmente en las zonas norte y central del país.

En Pueblo Nuevo, Estelí, el mismo proyecto tiene sus resultados en la comunidad Las Lajas. El primer paso fue realizar un diagnóstico coordinado por la Alcaldía, así se creó un Comité de Transporte que haría las gestiones para el levantamiento del terreno y el mantenimiento.

Es más que tapar hoyos
Xenia Hoyes, ingeniera civil que ayuda a concretar el trabajo, explica: “Pensé que el trabajo era tapar baches, como lo que generalmente se hace, pero en realidad comprendía desde la preparación del terreno, quitando piedras, hasta el aplanamiento del mismo, yo misma tuve que tomar una piocha y ponerme a picar piedras”.

Para Francisco González, Alcalde de Pueblo Nuevo, es importante que “las decisiones vienen desde abajo, no es como antes, que teníamos que esperar que vinieran desde Managua, es bueno que nos involucremos todas las comunidades en los proyectos”.

“Cuando teníamos este camino malo, había problemas en la comunidad como para sacar un enfermo o las cosechas”, dice una miembro del Comité de Mantenimiento. Son 25 personas las encargadas de dar manutención al camino, quitan las ramas y las tiran al lado, y construyen los muros de retención
“Nosotros representamos un 5% en el plan de fondos”, dice otro miembro del Comité. Es decir, que para realizar este proyecto la mano de obra representa un 5% total de los gastos. Para muchos fue importante porque les generó empleos, “así uno no se tiene que ir a Costa Rica por una temporada, sino que ayuda con el mantenimiento”.

Mujeres capataces
Elsa Lira Romero es una joven de 19 años. Se presentó a un examen y clasificó para ser capataz para supervisar. “Lo que más me gusta es aprender sobre la estructura cuando construimos puentes, y la utilización de algunos materiales para hacer mezclas”. Su mamá, Rosa, contó su temor de cuando ella inició ese trabajo porque iba a estar rodeada de hombres a los que pondría a realizar tareas.

“No me siento humillado por estar bajo el mando de una mujer, al contrario, creo que es muy importante”, dice un trabajador del mantenimiento.

“Trabajar unidos es muy bonito”, dice Rosa Angelina Olivas, coordinadora del Comité en Las Lajas. “Entre todos recogimos 24,400 córdobas para seguir dándole mantenimiento al camino”. Así explica que son 120 personas que trabajan, y de ellas 40 son mujeres. “La Alcaldía se encarga del mantenimiento periódico y nosotros del rutinario”, señala Olivas.

“Fue como un sueño, y como decían que lo íbamos a hacer a mano, pensé que era una locura, pero se volvió real”, dice muy feliz un señor que trabaja también en el mantenimiento.

“No importa qué difíciles se nos puedan presentar las soluciones, es muy importante saberlas encontrar como comunidad y valorar el trabajo colectivo. La construcción sólo es una representación de lo que las personas podemos ser capaces de lograr, y muchas veces es mejor saber el valor humano que el material”, dijo uno de los organizadores de la comunidad.