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Cuando empezó a entrenar la técnica del levantamiento de pesas, Orlando Vásquez junior tenía 12 años y practicaba con un palito de madera. “Pasé como dos meses aprendiendo con el palito y después pasé otros ocho meses con una barra de diez kilos”, dice el joven de 20 años, que ahora es capaz de levantar 140 kilogramos sobre su cabeza, y que en estos XI Juegos Deportivos Centroamericanos competirá por la medalla de oro de halterofilia en la categoría de 56 kilogramos de peso corporal.

Su padre fue el que lo indujo a levantar pesas. A él le gustaba jugar futbol, pero su papá Orlando Vásquez le aseguró que si era bueno podría ganar medallas a título personal. Y el pequeño Orlando empezó a practicar. 

“Ahí vas a ganar solo vos”, le dijo Vásquez a su hijo, quien ahora es considerado el mejor atleta amateur del país en levantamiento de pesas. 

Los inicios

En el levantamiento de pesas hay dos movimientos esenciales: el arranque, que consiste en levantar la barra con las pesas en un solo movimiento desde el piso hasta que los brazos están completamente extendidos sobre la cabeza, y el envión, en el que la barra con las pesas se levanta al pecho para posteriormente extender los brazos.

En 2013, con 16 años, Orlando levantaba 54 kilos de arranque y 70 kilos de envión. Con esas marcas viajó al Campeonato Panamericano Mayor realizado en las islas Margaritas de Venezuela. Era su primer viaje y aunque estaba nervioso, lo tranquilizaba que viajaría con su padre. Ambos eran parte de la selección nicaragüense que viajó a esa competencia, y también los dos competirían en la categoría de 56 kilogramos.

“Era mi primera competencia, me dio miedo. Se me caían las barras, se me iban para atrás y para adelante, del mismo nervio”, recuerda Orlando, quien entonces no consiguió obtener ningún puesto ganador.

Ahora, afirma que los nervios ya no lo invaden cuando se va a presentar a una competencia. “Le pido a Dios que no me desespere, que me dé sabiduría para hacer bien los movimientos y que me dé la fuerza”, dice el joven sobre su rutina cada vez que va a salir a levantar las pesas en una competencia oficial.

El entrenamiento

Orlando Vásquez Morales está de pie frente a la haltera que reposa en el piso. Se inclina para sujetarla con las dos manos, flexiona las rodillas y se queda en esa posición unos cinco segundos, como reuniendo en ese tiempo toda la potencia que puede salir de su delgado cuerpo. La levanta con los 100 kilos que están frente a él hasta llevarla al pecho y la deja caer de inmediato.

Así va su entrenamiento, de lunes a viernes, en el gimnasio de levantamiento de pesas del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND). “Es como un trabajo cualquiera”, afirma, pues entrena de 9:30 a.m. a 12 del mediodía, y luego de 2:00 a 4:30 p.m.

En el mismo gimnasio, que lleva el nombre de su padre, entrena la espalda, los tríceps, cuádriceps, los hombros, antebrazos y el abdomen. Todos son músculos necesarios para levantar casi el triple de su peso.

Dice que este año se ha preparado mejor: con un nuevo entrenador y los recursos mensuales que les destinó el IND a los deportistas seleccionados, ha podido dedicarse enteramente al deporte.

Pero, sobre todo, lo impulsa la motivación de ganar su primera medalla de oro en halterofilia y además, romper el récord de su padre: 107 kilos en arranque y 137 kilos en envión. Ambos ya han hablado sobre la posibilidad de que esto pase, y Orlando padre le ha delegado la responsabilidad de hacerlo. El experimentado pesista quiere que si alguien rompe su récord, sea su propio hijo.

Durante los entrenamientos de este año, Orlando Vásquez junior ha logrado levantar 108 kilos de arranque y 138 kilos de envión.

Su mayor competencia para estos Juegos Deportivos Centroamericanos, dice, es un guatemalteco que levanta 93 kg en arranque y 118 kilos en envión. 

El amor

El joven pesista de 20 años conoció a su actual esposa y madre de su hijo de un año, Semanancy Ludrick, en el mismo gimnasio donde hoy entrena.El deportista de 20 años levanta 140 kilogrAmos.

Se hicieron novios cuando ambos tenían 17 años y debieron retirarse del deporte cuando nació su hijo, a mediados de 2015. Se mudaron a Puerto Cabezas, en donde ella es originaria, y Orlando empezó a trabajar como entrenador de un gimnasio.

Este año los dos fueron convocados por el IND para que se unieran a la selección que representará a Nicaragua en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos por lo cual debieron dejar a su pequeño de un año en Puerto Cabezas, pero aún es incierto el destino que tendrán en 2018. Él participará en los 56 kilogramos y ella en los 58 kilogramos. 

“No sé si seguiré entrenando. Depende de la ayuda que me vayan a dar. Lo que podría hacer el próximo año es trabajar, y si me da tiempo, estudiar en la prepa”, dice Orlando, quien dejó sus estudios en segundo año de secundaria.

La competencia

Por ahora, Orlando Vásquez Junior está enfocado en la participación en sus primeros Juegos Deportivos Centroamericanos. “Solo estoy esperando ese día para dar todo lo mejor. Ya el trabajo está listo, solo le pido a Dios sabiduría, entendimiento, paciencia para hacer mi levantamiento limpio”, concluye el pesista. 

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