•  |
  •  |
  • END

Y llegada la gran noche en que la espera había terminado, para dar paso a una temporada que se presumía activa y esperanzadora en tiempos de crisis, se presentó la debacle: el sistema energético colapsó. Las cervezas se calentaron, el hielo se deshizo y la fiesta en general se aguó.

Luego el malestar hizo el resto y los turistas, poco a poco, se fueron a buscar un mejor lugar donde no fallara ni la luz ni el agua. Eso ocurrió el propio día en que el presidente Daniel Ortega y las autoridades nacionales de Turismo daban por inaugurada la temporada de verano 2009, a las 8:00 de la noche del sábado 28 de marzo.

En aras de impulsar el turismo y atraer divisas de ese rubro, Ortega hasta abolió el cobro de visas a los costarricenses, y antes había hecho lo suyo con otros 70 y tanto países, a los que les abrió las puertas del país para que viniesen a conocer y dejar sus dólares aquí.

Apenas una hora y media después de que la campaña veraniega oficialmente inició, a unas pocas millas del balneario de San Jorge, puerto de salida a la Isla de Ometepe, en San Juan del Sur se cortó el fluido eléctrico cuando la noche apenas despuntaba con un súper bacanal planificado dos semanas antes.

Pasaron 31 horas, entre corte y corte, antes de que se restableciera la energía, y ya para entonces los daños eran irremediables, con más de 600 mil córdobas sin percibir, y miles de dólares en cancelación de reservaciones para hoteles, discos y restaurantes.

El apagón de la bahía

Según la Cámara Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Industria Turística (Cantur), ese municipio del sur de Nicaragua, en el departamento de Rivas, es el principal polo de desarrollo del turismo de playa del país, el más fuerte de Nicaragua y donde más inversiones turísticas e inmobiliarias se han asentado.

Lo ocurrido no era inesperado, y casi era el desenlace fatal de una profecía predestinada desde hace diez años, cuando el municipio apenas empezaba a erigirse como el punto de atracción del turismo nacional.

¿Qué pasó ese día? Los transformadores de los postes del tendido eléctrico no soportaron la carga de varias discotecas, instalaciones de eventos artísticos y deportivos y fiestas en hoteles y restaurantes.

En 2007 el estudio de impacto de turismo en San Juan del Sur, denominado Megaproyectos y Mipymes Turísticas, advertía una situación previsible de déficit de los servicios públicos si el Estado y sus entes reguladores no invertían en el progreso social y de infraestructura, casi al mismo ritmo en que crecían las inversiones privadas y las ofertas turísticas de la zona.

Estaba cantado

“Nosotros dijimos hace dos años, en 2007, en ese estudio, que el crecimiento de las inversiones en turismo y del mercado inmobiliario no iba acompañado de las inversiones en infraestructura ni en el crecimiento demográfico del municipio”, dijo Claudia Obregón, vocera nacional de Cantur.

Según cifras del Instituto Nicaragüense Información para el Desarrollo (Inide), en el año 2005 la población total en esa zona urbana era de 17,104 personas, con una densidad de 38.5 kilómetros en promedio, con mayor densidad en la zona urbana. Esas cifras duplican la cantidad de población de 1995, y el sistema de drenaje, agua potable y transmisión de energía es el mismo de hace 20 años.

A ello se le suma la visita de los turistas que demandan, a la par de los habitantes permanentes, los servicios básicos.

De 1989 a 2006, según cifras del estudio de Cantur, el turismo creció a nivel nacional a una tasa promedio anual del 10.7 por ciento, y se duplicó en 2005-2006. Los ingresos obtenidos pasaron de 7 millones de dólares en 1989, a 239 millones en 2006, y con tendencia a crecer el 5.5 por ciento en los próximos años.

Un total de 898,700 personas visitaron el país ese año, y muchos de ellos fueron a los principales polos de desarrollo del turismo de Nicaragua. Una evaluación de distintos negocios dedicados al turismo, realizada entre los clientes a sus huéspedes, reveló que una de las mayores quejas de los turistas no era la pobreza de la población o la falta de higiene en algunas playas, sino la carencia de servicios de comunicación y servicios básicos.

Lejos de
calidad técnica
Lo de las comunicaciones se ha ido superando con mejoras en las vías, con la expansión de las líneas telefónicas y la ampliación de servicios de internet, pero el acceso al agua y la infraestructura para la transmisión de la energía siguen siendo deplorables a criterio de la citada Cámara de Turismo.

“No ha habido inversiones en ese sector que respalden el esfuerzo de las empresas turísticas por atraer a los turistas extranjeros. Ya viste de lo San Juan del Sur, una noche de actividades no la soportó el sistema, y esos cortes no sólo afectan la parte comercial, sino la imagen del país, ya que un turista que lo vive no vuelve ni recomienda al país”, dijo Obregón.

Si bien destacó que la situación energética ha mejorado muchísimo desde los niveles de desastre que se tenían en 2006, con los cortes de energía diarios de más de 12 horas seguidas, dijo que la situación óptima para explotar el turismo sigue estando alejada de la calidad técnica que se requiere.

Si bien la zona más afectada fue San Juan del Sur, lo mismo ha ocurrido en otros sitios como Granada y otras zonas del Caribe y del norte del país, según diversos reportes de organizaciones turísticas.

Intur lo sabe

La situación no es ajena para las autoridades nacionales. El titular del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Mario Salinas, confirmó que hay zonas del país que no tienen una adecuada infraestructura de servicios básicos, entre éstas San Juan de Nicaragua (San Juan del Norte) y algunos sitios del norte del país.

“Claro, hay zonas mejor servidas que otras, no hay duda de eso, y lo queremos resolver, pero en general podría decir que el país está bastante bien. Tal vez en la zona de montaña necesitamos hacer carreteras, ya hay una nueva hacia Jinotega, y en el Atlántico también hay buenos esfuerzos”, señaló.

Ejemplificó que en la zona de San Carlos ya se cuenta con un aeropuerto, “con comunicaciones”, y eso le permitirá recibir vuelos procedentes de Centroamérica.

Añadió que en San Juan de Nicaragua habrá otro aeropuerto que conectará también a la región, especialmente con Costa Rica y Panamá. “Ese aeropuerto estará listo en 2010 y conllevará un costo de 5 millones de dólares”, dijo.

“Como ven, se están haciendo esfuerzos. En San Juan del Sur ya hay un proyecto de agua potable y residual, aunque el agua en la zona es un problema menor, porque se puede abrir pozos para tener agua potable, y con lagunas de oxidación se resuelve lo de las aguas residuales”, planteó, al tiempo que dejó los vacíos de relaciones con las empresas distribuidoras de servicios básicos.

Cada quien hace lo suyo

El funcionario aclaró que no tienen convenios de ningún tipo con Enacal o con las distribuidoras de energía para asegurar esos servicios en los desarrollos turísticos, pero comentó que cada entidad hace lo suyo para cubrir bien el país.

“Nosotros como Intur informamos a los inversionistas del sector, y los apoyamos en cualquier tipo de problema que se les presente, siempre y cuando sea justo y necesario”, mencionó.

Aunque al mismo tiempo subrayó: “Los inversionistas, usualmente cuando llegan al Intur, ya vienen con sus proyectos, con su idea de montarlo en una determinada zona, es decir, ellos tienen experiencia, hacen sus estudios, así que cuando los atendemos ya llegan claros de la situación del país y del proyecto que quieren, nosotros podemos aconsejarlos y darles las facilidades de ley”.

En ese contexto destacó que en lo que va del año ya se aprobaron 63 millones de dólares en concepto de inversión turística.

“El año pasado cuantificamos 23 millones de dólares de inversiones en el sector, en todo el año (...) Y este año llevamos mucho más que eso”, recalcó. Uno de los proyectos recién aprobados es Brisas del Mar, de Gran Pacífica, que implicará una inversión de 19 millones de dólares.

Una vetusta red de transmisión

La estatal Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) es la que se encarga de proveer, a través de las líneas de alta tensión, la energía a la población, y es la que administra las estaciones y subestaciones de todo el país, que suman 50.

Lograr una versión de Salvador Mansell, su Director Ejecutivo, o de Ernesto Martínez Tiffer, titular de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL), fue imposible, a pesar de la insistencia de nuestras llamadas.

Fuentes del sector eléctrico informaron que el problema con las subestaciones es que la mayoría de ellas se encuentran trabajando en el país desde hace 25 ó 30 años, y que se instalaron cuando las poblaciones de cada una de las localidades en las que prestan el servicio eran el 50 y hasta 60 por ciento menos de lo que hoy representan.

Del gran número de estaciones, las que más provocan problemas, de acuerdo con las fuentes, son las de Rivas, Chinandega, Ticuantepe, Altamira, La Oriental y El Viejo.

El pasado primero de abril se reportaron tres cortes en la estación de Rivas, de nueve, 15 y 32 minutos, que afectaron a 26 mil 494 clientes de Unión Fenosa, según reportes del Centro de Despacho de Carga.

“Sólo pensá que en las zonas costeras de Rivas, por ejemplo, no hay relación entre los habitantes que había en los años 70 con los que hay ahora, y entonces cuando toda la población demanda el servicio --y más en esta época de verano que hay eventos y más visitantes que lo normal-- las subestaciones se disparan porque no aguantan”, dijo una de las fuentes.

A esto se suma el mantenimiento y reparación de las estaciones, pues los transformadores, que son de Enatrel, alcanzan costos de hasta 300 y 400 mil dólares, mientras que los que usa, por ejemplo, Unión Fenosa, alcanzan números de 1,000 dólares.

“Existen estaciones como la de San Carlos (Río San Juan) que su línea de transmisión va desde Acoyapa hasta El Castillo, y va enterrada unos 80 kilómetros, imaginate si se presenta una falla, es buscar por el monte el sitio en el que está el problema, cuando lo mejor es que esas líneas estuviesen visibles, de forma aérea”, dijo uno de los informantes.