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El tratamiento adecuado de los desechos orgánicos producidos en los comedores en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), es uno de los ejemplos del aprovechamiento de los residuos a través del reciclaje para abono y la producción de biogás.

El proyecto se ha implementado desde hace cuatro años y es una de varias propuestas para la elaboración de abonos orgánicos. 

La primera es la producción de fertilizantes orgánicos para utilizarlos en el cultivo de café. La universidad realizó una investigación sobre cómo la producción de este abono podría mejorar los resultados en las plantas del grano.

También han elaborado un fertilizante orgánico que surgió tras la validación entre la Upoli y el Centro de Apoyo a Programas y Proyectos (Capri), una organización que se dedica a fortalecer las asociaciones comunitarias urbanas y rurales, al diseñar una cartilla para hacer el proceso en huertos periurbanos y caseros. 

La cartilla se elaboró partiendo de la sistematización realizada en 2014 y  2015 de la experiencia de aproximadamente cien familias de la comarca Sabana Grande, Managua, que se dedican a la agricultura. 

El documento es una alternativa de los productores para obtener productos orgánicos, pero también para las familias que tengan al menos un metro cuadrado o más para el abono para hortalizas, utilizando los desechos orgánicos caseros. 

Algunas familias de Sabana Grande venden el abono orgánico que producen.

Hebler Mauricio Narváez, quien gerencia uno de los centros de investigación del Instituto de capacitación e investigación en desarrollo rural de la Upoli, señala que trabajan en la producción de abono orgánico o prefermentado para clima tropical.

“Algunos impases de la agricultura orgánica es que muchos creen que el abono orgánico es para todo, pero cada rubro tiene necesidades nutricionales diferentes, por lo cual hay que adecuar esas necesidades nutricionales, por eso no hay una receta común”, explicó Narváez.

Además expresó que han creado propuestas de abonos para hortalizas, cítricos y café.

“Incluso en diferentes edades los cultivos necesitan diferentes elementos nutricionales y el café requiere de otros elementos que no necesitan las hortalizas. Es ahí donde vienen las recetas más adecuadas”, dijo Narváez indicando que la consideración de la Upoli es llevar propuestas por cada rubro y que sean compartidas con asociaciones y organizaciones comunitarias a nivel municipal y nacional.

Reciclaje

El especialista indicó que el proceso de reciclaje en la universidad sucede en dos momentos. El primero a través del comedor del centro de estudios y sus desechos orgánicos donde interviene el Centro de Biotecnología con la producción de biogás, con un porcentaje de efectividad para el sostenimiento de gas para las cocinas.

Para esto los desechos de la cocina institucional son procesados o picados, para luego ingresarlo al tanque de biogás donde pasa por un proceso de fermentación que produce el biogás que se conecta a las cocinas, creando así un ciclo. Tras estas experiencias se han desarrollado biodigestores para industrias nacionales en Chontales y Nandaime, utilizando los desechos de la industria de la carne. 

“En el instituto de investigación de Upoli en Masatepe, nosotros producimos 400 quintales de abono orgánico diferenciado para diferentes elementos”, comentó Narváez.