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En los próximos cinco años el gobierno nicaragüense, con fondos del Banco Mundial, invertirá 2.6 millones de dólares para integrar la medicina natural a los servicios públicos de salud en once departamentos del país, específicamente en aquellos donde están presentes los pueblos originarios y afrodescendientes. 

Así está detallado en el proyecto “Integración de los servicios de salud (P164452)” que se enmarca dentro del “Plan de salvaguardas para pueblos originarios y afrodescendientes”, publicado el pasado seis de diciembre en el sitio web del Ministerio de Salud (Minsa). 

En el documento se explica que la inversión se destinará a mejorar las capacidades de los recursos humanos en medicina tradicional, natural y terapias complementarias, equipar filiales, clínicas de medicina natural y terapias complementarias, y fortalecer la investigación en medicina natural ancestral. 

El documento puntualiza que en total son 66 las comunidades en donde se implementará el proyecto, pertenecientes a 9 Silais (Sistema Local de Atención Integral en Salud) del país: Chinandega, León, Chontales, Zelaya Central, Boaco, Managua, Río San Juan, Madriz, Nueva Segovia, Jinotega y Región Autónoma del Caribe Sur (RACS). 

Este proyecto está amparado en la Ley de Medicina Tradicional Ancestral, Ley No.759, aprobada en 2011, cuyo objetivo es “reconocer el derecho, respetar, proteger y promover las prácticas y expresiones de la medicina tradicional ancestral de los pueblos indígenas y afrodescendientes en todas sus especialidades”, además de reconocer su ejercicio individual y colectivo en función de la salud propia e intercultural.

En Nicaragua aproximadamente unas 450 mil personas se autoidentifican como indígenas o pertenecientes a una comunidad étnica, según cifras oficiales.

Formación de personal

Entre 2018 y 2023 se formarán fitoterapeutas para reforzar la atención de las 184 clínicas de medicina natural y terapias complementarias, además de la formación de fisiatras y fisioterapeutas que prestarán servicios en 83 nuevas clínicas del manejo holístico del dolor para el fortalecimiento del modelo de salud familiar y comunitario, detalla el documento de presentación del proyecto.

También indica que “se iniciará la formación de los sicólogos, siquiatras en el abordaje cuerpo-mente para la mejora de la calidad de atención en el programa de salud mental del Mosafc (Modelo de Salud Familiar y Comunitario)” y se instituirán especialistas del entendimiento ancestral para establecer un “diálogo de saberes para retroalimentar conocimiento sobre colecta de plantas medicinales y apropiación de elementos básicos en botánica”.

Articulación

Asimismo, el proyecto plantea que se implementarán diálogos interculturales para la redacción de planes de intervención diferenciados por territorios indígenas que permitan las bases para su articulación, lo que fortalecería las redes comunitarias interculturales. 

De acuerdo con las autoridades, actualmente se está ejecutando una sistematización de experiencias de articulación entre la medicina tradicional ancestral y occidental en los pueblos originarios y afrodescendientes de Nicaragua, en la que se incluye el abordaje de enfermedades socioculturales como el Grisi Sikni.